[Análisis] Robocraft Infinity

[Análisis] Robocraft Infinity

¿Imaginas poder meter en una coctelera las posibilidades de construcción de Minecraft, las naves Gumi de la saga Kingdom Hearts y un shooter en tercera persona? Pues esta atractiva premisa es hacia la que nos propulsa Freejam Games con Robocraft Infinity, juego que hizo su aparición en Steam en agosto del año pasado y que ya se encuentra disponible en el programa Game Pass de Xbox, con lanzamiento directo en la plataforma, y donde tendremos que construir mediante bloques con diferentes tamaños, formas y funciones nuestro propio robot de combate y así acabar con la crisis universal de Protonio, el bien escaso por el que combatiremos a muerte a lo largo de la vía láctea.

 

Hasta el infinito…

El juego tiene dos modos claramente diferenciados, siendo el primero que vamos a tratar, el de la construcción, donde el juego tiene su punto más que fuerte, dado que como adelanta el título del juego, podremos construir prácticamente cualquier cosa que se nos pase por la cabeza, siempre que tengamos los cubos y elementos necesarios para ello. En un tutorial bastante breve, nos ayudarán a desplazarnos por el escenario habilitado para este modo, un cubículo bastante amplio y minimalista, así como a movernos por el inventario de ítems de construcción. Estos elementos están divididos en 5 categorías:

  • Cuerpo: donde encontraremos los cubos que le proporcionan forma y salud a nuestro robot.
  • Movimiento: que consta de patas, ruedas, alas o rotores de helicóptero y serán, en definitiva, los elementos que permitirán desplazarse a nuestro mecha.
  • Arma: podremos elegir equipar al robot entre láseres, misiles o discos de energía para convertirnos en una feroz máquina de hacer chatarra
  • Especial: cajón de sastre donde encontrar escudos, elementos protectores…
  • Decoración: estos ítems permiten distinguir a nuestro robot entre los demás, añadiendo banderas, colores o adornos al mismo.

En un principio dispondremos de una serie de robots pre-establecidos y de un número limitado de cubos, pero según vayamos aumentando nuestro nivel, construyendo o ganando partidas, accederemos, mediante cajas de loot, a nuevos contenidos que nos permitirán aumentar más las capacidades de nuestro robots, así como nuestra creatividad. Estas cajas fluctúan entre varios tipos de rareza de forma aleatoria, y contienen piezas más exóticas proporcionalmente. También obtendremos una caja de recompensa si nos conectamos a los servidores del juego diariamente.

Al abrir estas cajas de botín, si cierta pieza concreta ya la tenemos desbloqueada, obtendremos Robits, moneda del juego, con la que comprar nuevas. Como en todo juego relativamente actual que se precie, también existirán cajas de pago, y aunque su mera presencia suele generar polémica, en Robocraft Infinity, por suerte, estas cajas no son determinantes para el gameplay y si decidimos no invertir más en el juego, no tendremos la frustrante sensación de ir un paso por detrás.

Una vez hayamos creado nuestro titán metálico, podremos compartirlo con la comunidad y obtener más Robits si los usuarios deciden pagarnos el canon por nuestra idea, de la misma manera que nosotros tendremos acceso a otros robots de la comunidad si así lo deseamos y nuestra cartera robótica nos lo permite.

Imaginar, plasmar y construir nuestro amigo metálico será divertidísimo, sin duda el gran punto fuerte del juego, en gran medida por la capacidad prácticamente infinita de creación.

… o no tan allá

Si el crear y construir nuestro mecha es tremendamente divertido y está lleno de posibilidades, es en cuanto a shooter en tercera persona donde el juego peca de ser extremadamente sencillo y ramplón, dando la impresión de prácticamente tratarse de un free-to-play o un early-access. Además de un tutorial para probar nuestras contrucciones, en el que sólo podremos desplazarnos y disparar a dianas estáticas y otro con bots que no supone ningún reto, únicamente existen otros dos modos de juego, y son exclusivamente online. Además, el número de mapas es extremadamente reducido.

En primer lugar y haciendo las veces de lo que comúnmente suele llamarse partida informal, el juego cuenta con un modo 5 contra 5 sin más objetivos que el destruir las máquinas del equipo rival, consiguiendo la victoria en el caso de que nuestro equipo alcance un número determinado de bajas.

El otro modo, en el que más tiempo pasaremos y que hace las veces de modo principal y de partida igualada, adquiere elementos de los MOBA y nos sitúa en un campo de batalla con una base por cada equipo y 3 puntos de control (cercano, medio y lejano). Cada una de las bases tiene un campo de energía que la impide ser atacada y es donde cada equipo almacena los puntos de Protonio que va acumulando, destruyendo enemigos y capturando puntos. Como en el anterior modo, cada uno de los dos equipos está formado por 5 miembros y se hace fundamental la cooperación entre los mismos para alcanzar la victoria. Si bien el modo es divertido las primeras partidas con cada trasto que ingeniemos, jugar siempre a lo mismo acaba cansando, y la experiencia se alarga más por seguir desbloqueando elementos para construir robots que para disfrutar pegando tiros

Si uno de los equipos controla las 3 zonas, el escudo de la base contraria caerá, permitiendo destruir las reservas de Protonio rivales y sumarlas a nuestro contador. Durante la partida, cada cierto tiempo, aparecerá en medio del área un núcleo de Protonio que el equipo que tiene desventaja debe destruir (y el que va en cabeza, por ende, proteger). De ser capaces de romperlo, la desventaja se verá reducida, disminuyendo en gran medida esa sensación de muchos MOBA de no existir la capacidad de remontada. Ganando partidas en este modo de juego ascenderemos dentro de la clasificación global del juego (bronce, plata…), sistema que en principio debería funcionar como herramienta para emparejarnos con rivales de nuestro nivel, pero que más allá del desbloqueo de logros por ir avanzando en los escalones que la forman, no hemos visto que sea eficiente en su cometido.

Como decimos, y pese a que el juego funciona bastante satisfactoriamente en cuanto a sistema de apuntado y sensación de conflicto, la escasez de modos y mapas hacen que la parte más jugable del título no brille y casi opaque, la brillantez del modo de construcción. Al poco tiempo de jugar con él tendremos la sensación de haberlo visto todo a nivel jugable.

¡Aquí falta Protonio!

Además de la escasez de modos de juego y mapas, donde más adolece el título de no ser un juego pensado para venderse comercialmente a un determinado precio (pese a que en Xbox tiene un precio de 20€ si no jugamos a través de Game Pass) es en el apartado técnico.

A estas alturas parece increíble que un juego de tanta sencillez (que ojo, esto no tiene por qué ser malo) tenga tantos problemas en animaciones, carga de texturas o tasa de frames. En cuanto a sonido, los efectos cumplen pero durante los feroces combates no existe música de acompañamiento, por lo que, aunque es cierto que en algunos títulos estos temas pecan de machacones, en este tenemos cierta sensación de abandono.

Una voz en off, en perfecto inglés, nos va informando de lo que va sucediendo en todo momento en el combate, aunque por suerte el HUD si está bien implementado y tenemos acceso a toda la información sobre la batalla sin problemas. El título trae, al 95%, los textos en castellano. Lo que se agradece, pero el encontrarse de vez en cuando alguna palabra en inglés ahí de repente es bastante cutre.

Conclusión

Un modo construcción divertidísimo y casi infinito en posibilidades, se ve eclipsado por un planteamiento demasiado humilde en cuanto a aprovechar nuestros robots en combate, disponiendo de escasos modos de juego y mapas y pecando de errores más propios de un juego en acceso anticipado o gratuito con microtransacciones que de un juego completo. Aún con todo, si posees suscripción a Game Pass es muy aconsejable para despertar la creatividad en familia o en solitario, y disfrutable en las primeras partidas con cada nuevo robot que ingeniemos. Además de la edición normal del juego, a la que hemos tenido acceso, existen dos más, con precios de 30 y 40€ respectivamente, que incluyen elementos estéticos para los mechas, además del juego.