[Análisis] Ardillas Voladoras

[Análisis] Ardillas Voladoras

TIEMPO DE JUEGO
20 minutos
EDAD
8 -108
EDITORIAL
Eclipse Editorial
LANZAMIENTO
23 de noviembre de 2021
NÚMERO DE JUGADORES
2-4
DISEÑADOR
Néstor Romeral Andrés
GÉNERO
Familiar
A mediados de este mismo mes os informábamos del lanzamiento de Ardillas Voladoras, un simpático juego familiar diseñado por el español Néstor Romeral Andrés, cuyo lanzamiento corre a cargo de la editorial de juegos de mesa Eclipse Editorial. Este nuevo juego es una versión mejorada y traducida al castellano castellano de Sugar Gliders, una obra del mismo autor que fue lanzada originalmente en 2012, que, básicamente, sirve para asentar las bases jugables de este Ardillas Voladoras, con algunos cambios curiosos en los componentes, como la idea de sustituir los planeadores del azúcar por ardillas voladoras, así como los insectos y el néctar por nueces. Pese a estas pequeñas modificaciones, el objetivo vuelve a ser el mismo. ¿Serás capaz de recolectar más comida que los rivales? ¡El que consiga más puntos será el ganador!

 

Componentes

La caja del juego es de tamaño medio-pequeño, algo que siempre es de agradecer, pues viene fantásticamente para rellenar los huecos de las kallax que suelen dejar los juegos más grandes. Internamente, la caja está decorada como si de un campo de flores se tratase, de forma similar al tablero, un detalle que para muchos será irrelevante, pero que siempre es mucho más vistoso que dejar la caja de cartón sin decoración alguna. Asimismo, deja un pequeño hueco en la zona central para introducir todas las fichas de nueces y las piezas de ardilla, quedando espacio de sobra, así como un margen para poner el tablero sobre este hueco, quedando todo muy ordenadito.

Ardillas Voladoras es un juego parco en componentes, pues ofrece una jugabilidad muy asequible pensada para el disfrute de toda la familia, incluidos los más pequeños de la casa. Así pues, lo primero y más importante, es un tablero impreso a doble cara muy robusto y hermosamente decorado con un gran árbol separado por hexágonos, dividendo el juego para dos jugadores por una cara, y el de tres y cuatro por la cara contraria. Por otro lado, hay un total de 60 fichas con nueces que constan de diferentes puntuaciones del 1 al 5, habiendo un total de 12 de cada una de ellas. Como colofón, la joya de la corona, cuatro piezas de madera con forma de ardilla en cuatro colores diferentes: blanco, azul, rojo y amarillo.

En cualquier caso y como siempre, os dejo una lista completa a modo de referencia para que sepáis qué vais a encontrar en el juego:

  • Tablero de doble cara
  • 60 fichas con nueces
    • 12 x 1 nuez
    • 12 x 2 nueces
    • 12 x 3 nueces
    • 12 x 4 nueces
    • 12 x 5 nueces
  • 4 ardillas de madera

 

Sinopsis

Consigue tantas nueces como puedas.

Mueve tu ardilla con astucia por el árbol y recoge las nueces antes que el resto.

Pero no seas demasiado codicioso… es importante elegir bien tus saltos.

 

Preparando la mesa

El primer paso a seguir es colocar el tablero por un lado u otro según el número de jugadores. A continuación, mezclamos bien las fichas de nueces boca abajo y las colocamos boca arriba al azar en las diferentes casillas hexagonales del árbol, teniendo en cuenta que si la partida es a dos jugadores, habrá que prescindir de las fichas de 5 nueces y de 3 de cada tipo restante. Por último, cada jugador escoge una ardilla del color que prefiera y se colocan en cualquiera ficha de 1 nuez, quedando así todo listo para dar comienzo a este festival de saltos en pos de conseguir más puntos que los rivales.

 

¡Salta a por esas nueces… o échate una siesta!

Ardillas Voladoras es una propuesta rápida y sencilla, fácil de sacar a mesa y que puede suponer una fantástica opción para que los más pequeños se introduzcan a este mundillo. Jugando por orden, en cada turno el jugador dispone de un par de opciones, saltar o tomarse una siesta. Saltar es mover a la ardilla en línea recta en cualquier dirección un número de casillas igual al valor de la ficha de nuez sobre la que nos hayamos posicionado para, acto seguido, coger esa ficha de nuez en la que hemos iniciado el salto. Huelga decir que, en el turno inicial, al comenzar colocados en una ficha de nuez de valor uno, únicamente podremos movernos una casilla. Las fichas de nueces que vayamos recolectando pasarán a formar parte de nuestra reserva personal de puntos.

¿Qué pasaría entonces si nuestra ardilla termina en una casilla sin ficha de nueces? ¿Podría moverse? La respuesta es sí, aunque para ello, habría que utilizar alguna de las fichas de nuez de nuestra reserva, ya que habrá que desprenderse de una de estas para movernos un número de casillas igual al valor de dicha ficha. A nadie le gusta perder puntos, claro, pero en los momentos finales de la partida será prácticamente imposible no hacer uso de esto, ya que a menos fichas de nueces sobre el árbol, menores serán las opciones de movimiento. Es importante hacer un uso inteligente de esta «inversión», moviéndonos siempre que veamos las ganancias suficientes para ello, ya que gastar una ficha de 3 nueces para moverse a una zona en la que solamente queda una ficha de 2 nueces, se antojaría contraproducente.

Si entre salto y salto llegamos a la casilla central del árbol, podemos devolver una ficha de nuez de nuestra reserva para dar un salto a cualquier casilla del árbol, lo que engloba que no es necesario seguir la regla de movimiento en línea recta que se utiliza para cualquier otra forma de movimiento. Esto puede resultar realmente útil y muy conveniente, ya que con gastar una ficha de cualquier valor, te desplazas hasta la casilla que quieres.

Hay que tener presentes unas reglas a la hora de desplazarse, como por ejemplo, que solamente puede haber una ardilla en cada casilla del tablero y que, si otro jugador se interpone en nuestro camino, habrá que escoger otra vía, pues no es posible saltar por encima de otra ardilla. Igualmente, siempre es obligatorio dar el salto completo, es decir, si consigues una nuez de 4 puntos, no puedes moverte 3 casillas aunque esto te resulte más beneficioso. Dicho esto, si pese a todo nuestra ardilla es incapaz de moverse por lo que sea (falta de casillas para moverse o bloqueo de otras ardillas), perdemos el turno, que es básicamente lo que se conoce como la acción de siesta, con la salvedad de que además, esta acción se puede elegir de forma voluntaria si así lo deseamos. Con la siesta, la ardilla no se mueve, aunque puede obtener la ficha de nuez que tenga debajo (si está sobre una, claro está). El siguiente turno, será posible saltar mediante el gasto habitual de una ficha de nuez propia. Alguien podría pensar, ¿para qué voy a elegir la siesta voluntariamente? Bueno, es posible que al final de la partida, cuando queden un par de fichas por obtener y estés lejos de estas, decidas que no merece la pena invertir tus propias nueces para llegar hasta estas, por lo que la siesta se torna una opción relevante para conservar las ganancias.

El fin de partida se desencadena, o bien cuando no hay más nueces sobre el árbol, o bien cuando todas las ardillas duermen la siesta el mismo turno. Cuando esto ocurre, se pasa a contar el total de nueces que cada jugador tiene en las fichas de su reserva, siendo proclamado ganador el que más haya conseguido acaparar.

 

Conclusión

Ardillas Voladoras es un juego familiar muy asequible y rápido de jugar, que sin duda, podría ser una magnífica opción para cualquiera, pero especialmente para los más pequeños de la casa, ya que su arte y temática, así como la facilidad de sus mecánicas y la agilidad de los turnos, hacen de este un candidato apetecible para introducirles en este mundillo. En definitiva, es un juego muy agradable de sacar a mesa por sus muchas virtudes, pero claro está, si eres jugador habitual, hay otras opciones de duración más o menos similar que demandarán más de ti, por lo que siempre es importante tener claro que no todos los jugadores van a disfrutarlo por igual.

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