[Análisis] God Eater 3

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God Eater es una franquicia extraña y en cierto modo ajena a Occidente. ¿Por qué lo creo? Bueno, es cierto que God Eater tiene presencia en nuestras tierras, se puede adquirir en tiendas digitales e incluso en algunas físicas, no obstante, hay que tener en cuenta un par de cosas. La primera es que es una saga de nicho, uno muy específico, la caza de monstruos, y aunque ahora parezca ser algo mucho más normalizado por estos lares gracias a la fantástica labor de Monster Hunter: World, esto no ha sido siempre así, de hecho, es un fenómeno que ha explotado y se ha popularizado (algo que queda patente en las buenas ventas del título de Capcom) con la salida del ya mencionado juego. El caso, es que en tierras niponas Monster Hunter llevo años siendo muy popular, mucho más de lo que realmente llegará a ser aquí jamás (de hecho, sirva como dato ilustrativo que, en Japón, World ha vendido más del doble que en Norteamérica o Europa, sin entrar en comparaciones más que odiosas de otras entregas anteriores que apenas tuvieron éxito por aquí). Asimismo, Monster Hunter siempre se ha decantado por un tono más realista a la hora de recrear su mundo, sus personajes e incluso sus bestias; mientras que God Eater está mucho más ligado a un estilo anime (incluso tiene un anime propio creado por Ufotable) y utiliza unos monstruos llamados Aragami (una especie de poderosas deidades japonesas), dando como resultado una obra mucho más japonesa, que probablemente pueda resultar menos interesante a un público occidental mucho más acostumbrado a la fantasía medieval de grandes creaciones como las de Tolkien, además de al corte más realista que suele utilizar el rol de Occidente.

Con God Eater 3 hay un factor de riesgo añadido que siempre suele poner un poco en jaque a los amantes de la franquicia, y no es otra cosa que el cambio de la desarrolladora original de los dos primeros títulos, Shift Inc., en detrimento de Marvelous First Studio. Básicamente Bandai Namco buscaba un cambio de ritmo, un título que fuese diferente a los predecesores. Es por eso por lo que el experimentado director Takashi Tsukamoto (God Eater: Resurrection, God Eater 2: Rage Burst y Freedom Wars) no está involucrado en esta tercera entrega. Aunque Marvelous es más conocido por su siempre polémica franquicia Senran Kagura o por su trabajo con la franquicia Fate, cabe recordar que fueron los artífices de Soul Sacrifice para PS Vita, un título de grandes similitudes con lo ofrecido por God Eater y Monster Hunter, por lo que, aunque puede que Ittetsu Suzuki y su equipo no tengan la veteranía en este género que se granjearon en Shift, tampoco son unos novatos en esto. ¿Habrá cumplido la gente de Marvelous? ¿O se acusará el cambio de estudio y habrá que clamar al cielo por la decisión de Bandai Namco?

 

Historia

La premisa de God Eater 3 es básicamente la misma de siempre. El mundo tal y como lo conocemos ha llegado a su final, la culpa es de los Aragami, unos poderosos seres formados a partir de células de oráculo capaces de devorar todo lo que se cruza en su camino y sin posibilidad alguna de victoria contra ellos utilizando armas convencionales. Esto ha sumido al planeta en la más absoluta desolación y ha empujado a la raza humana casi a la extinción.

Por si fuera poco, una misteriosa calamidad conocida como cenizales golpeo el mundo con virulencia, expandiéndose rápidamente por el aire y convirtiendo en ceniza todo. Debido a ello, se crearon puertos, una especie de refugios subterráneos construidos para vivir lejos de la ceniza. Nuestros protagonistas viven encarcelados en el puerto de Pennywort, un lugar donde no parecen tener problema alguno en experimentar con niños para comprobar si son candidatos compatibles a convertirse en God Eater Adaptables (GEA, God Eaters más resistentes a la ceniza), para luego mantenerlos encarcelados mientras son tratados como poco menos que basura, permitiéndoles salir únicamente para cumplir con sus deberes en un estado al que únicamente podría referirme como esclavitud.

Gracias a un golpe de suerte, nuestros protagonistas consiguen abandonar Pennywort y es en este contexto cuando coinciden con el Cristantemo, puerto propiedad de Hilda Henriquez, que contrata temporalmente Hugo y compañía para que le ayuden a despejar las rutas y llegar a su destino. Es aquí donde comienza realmente la historia de God Eater 3.

God Eater 3 plantea una historia de supervivencia, de ansias de libertad por ser el dueño de tu propia vida, algo que pocas veces está al alcance de los GE y GEA, ya que son vistos por los humanos como meras herramientas para sus fines, sin importar el hecho de que realmente, su extinción estaría más que asegurada sin ellos. Se nos plantean algunos dilemas relacionados íntimamente con lo ruin y desagradecido que puede llegar a ser el ser humano con aquellos que son diferentes, independientemente de lo mucho que estos otros puedan hacer por ellos. Donde priman los intereses particulares y nuestra propia raza es capaz de traicionarse fácilmente entre sí. Es un fiel reflejo de un escenario que podría darse en una situación de desesperación y casi exterminio, pero… ¿Vale todo si eso garantiza nuestra supervivencia?

 

Jugabilidad

Al principio nos espera una de esas cosas en las que los jugadores (sobre todo si son indecisos como yo), suelen invertir más tiempo. Me refiero, como no podía ser de otra forma, al creador de personajes. Aquí se puede elegir el nombre y sexo del personaje protagonista, así como tipo de pelo, cara, color de piel, ojos y pelo, un par de accesorios y su voz.

La base sobre la que se cimienta el sistema jugable es la que ha presentado siempre la franquicia, al menos grosso modo. En el Crisantemo se nos asignan misiones principales y opcionales (estas últimas no son obligatorias, pero son altamente recomendables ya que ayudan a obtener materiales extra). ¿La finalidad de las misiones? Habéis adivinado, matar Aragamis.

Antes de salir a jugarnos la vida peleando contra bestias divinas, hay que elegir a los tres compañeros que saldrán con nosotros. Los GE que peleen, obtendrán puntos que permitirán adquirir habilidades para mejorar sus características (es en lo único que podemos influirles, puesto que es imposible cambiar sus armas, trajes y demás).

Los God Eater pelean con su arma celestial, y en esta entrega hay un total de ocho:

  • Espadas cortas
  • Espadas largas
  • Espadones
  • Martillo con aceleración
  • Lanzas de carga
  • Guadañas variables
  • Filos mordedores
  • Lunas pesadas

Por supuesto, cada una es diferente y lo mejor que uno puede hacer es probar y probar hasta que de con aquella con la que se sienta más cómodo en combate, bien sea apostando por los lentos pero contundentes martillos con aceleración, o por unos filos mordedores, mucho más rápidos al impactar, pero con un daño menor. Tras varias pruebas, personalmente me decanté por jugar los primeros capítulos con una guadaña y finalmente, con una luna pesada. Tened también presente que cada arma celestial posee unos ataques especiales propios.

Al arma principal hay que sumarle la inclusión de un arma de fuego (rifles de asalto, rifles de francotirador, escopetas y pistolas de rayos), así como un escudo que varía entre sus diferentes pesos (broqueles, escudos y escudos largos), siendo el escudo largo el que más daño absorbe, pero el que más tardamos en desplegar ante nosotros, y el broquel el que se maneja con más facilidad pero que menos defensa aporta.

En los enfrentamientos contra Aragamis podemos hacer uso del arma para devorar sus células oráculo y cargar así nuestro modo Ira, que ayudará a ponernos las cosas más fáciles potenciando nuestro ataque y defensa. Asimismo, este modo nos permite utilizar los complementos de Ira instalados en nuestra arma celestial, y las artes de ira asociadas al arma en cuestión. Estas artes de Ira mejoran con su uso y pueden dar lugar a nuevas habilidades, por lo que ya sabéis… ¡No dudéis en devorar a vuestra presa o será ella la que se encargue de hacer lo propio!

Otro de los fenómenos interesantes durante los combates es la capacidad de los God Eaters para sincronizarse. Para que esto pueda ser posible, debemos permanecer cerca de nuestros compañeros durante lo que dure la contienda, puesto que esto aumentará la resonancia y permitirá activar la sincronización, pudiendo así compartir las características asociadas a la sincronización. Si además el activador de aceleración se activa durante lo que dure la sincronización, mejor para nosotros, puesto que los efectos del activador también se comparten.

Aclarado el sistema de combate, añadir que se pueden fabricar y mejorar armas y armaduras, además de objetos útiles para combatir. Al principio todo será sencillo y os parecerá absurdo aprovisionaros bien, pero conforme avancéis por los cenizales y os crucéis con Aragamis grandes/medianos y Aragamis de ceniza en una misma zona repartiendo estopa a la par, llevar algunos ítems de recuperación de salud y trampas puede hacer la diferencia entre la victoria y la derrota.

Además del modo principal para un jugador, hay un modo online, porque… ¿Qué hay más divertido que cazar monstruos con otros God Eaters del mundo? El Modo Asalto es el que saciará nuestras apetencias en este sentido, reuniendo a ocho jugadores para lanzarse a la arriesgada misión de dar caza a un Aragami de ceniza (esos que en la historia todos desean evitar por su tremendo poder, a sabiendas de que obviamente vas a coincidir con unos cuantos). Estas deidades de gran poder y salud son capaces de realizar ataques especiales que, si consiguen conectar con un God Eater, además de hacerle un importante destrozo en la barra de salud, le potencian a un estado superior al de la Ira con lo que esto conlleva en sus estadísticas. Otra de las trabas que impone este modo, es el hecho de que todos comparten una única energía (vidas), por lo que es importante no lanzarse a lo loco, ya que esos “intentos” se restan al total del grupo, aunque hayas sido tú el caído. Al finalizar, se reparten unos puntos que pueden usarse para hacernos con nuevas habilidades de sincronización.

Durante las horas invertidas en God Eater 3, hay algunas cosas que me han dejado un sabor de boca agridulce. La IA es una de ellas, y es que, aunque los compañeros se desenvuelven en el combate e incluso te curan y resucitan de vez en cuando, son algo más ajenos a las órdenes que les damos. En más de una ocasión he solicitado que me ayudasen a separar a dos peligrosos Aragamis que se habían juntado en una misma zona para hacer de la batalla algo más seguro y menos caótico, y no surtió efecto alguno. Igualmente, al pedir que se centren en atacar al mismo enemigo que tú, en ocasiones funcionaba y en otras preferían seguir con su propio combate. Igualmente, los Aragami fuertes tienen la mala costumbre de huir de la batalla cuando las cosas se ponen feas para reponerse y utilizar Ira, y a menos que seas tú el que persiga a la bestia para interceptarla y detenerla, ya te puedo asegurar que se escapará exitosamente.

Algo que también me ha parecido un poco parco hasta el momento, ha sido la variedad en el vestuario que podemos elaborar para nuestro protagonista. Se consiguen algunos planos jugando normalmente y los trajes se parecen demasiado entre sí, amén de que siempre te dan varios colores de estos. Con el tiempo, una mercader ambulante te dará la opción de comprarle algunas, pero no dejan de ser variaciones absurdas de los que ya has obtenido (por ejemplo, que un mismo traje pase de tener manga larga a corta, o ser más largo o menos decorado que su homólogo).

Nuevamente, existe la posibilidad de fusionar habilidades de armas celestiales abandonadas, no obstante, este sistema vuelve a ser tan caótico como siempre, ya que su aleatoriedad hace que sea una total pérdida de tiempo. Puedes fusionar varias de mayor rango, y podría tocarte una horrible de rango bajo, por lo que dudo que vayáis a darle demasiado uso.

Gráficos y sonido

El apartado audiovisual es probablemente el que más destaca en el título. Lo primero que nos recibe, es como es habitual en la franquicia, un espectacular opening creado para la ocasión por Ufotable, con la colaboración del grupo punk rock japonés BiSH, encargado de prestar su voz al tema Stereo Future.

 

Gráficamente hay una mejora palpable que puede verse a simple vista si lo comparamos con God Eater ResurrectionGod Eater 2 Rage Burst. Teniendo en cuenta que hablamos de una franquicia nacida en el seno de las portátiles de Sony (primero PSP y luego PS Vita), era evidente que esto lastraría el resultado visual al llevar los dos primeros a PS4. Ahora, con God Eater 3 creado directamente con PS4 y PC en mente, cabría esperar que el acabado sea mucho mejor al estar pensado directamente para una sobremesa de esta generación y la Master Race, y así ha sido.

Desde mi humilde punto de vista, creo que la estética anime le sienta fantásticamente a la serie, y en esta entrega es mejor todavía. Destacable es el diseño de los carismáticos compañeros de viaje que se lanzarán con nosotros a la aventura, así como los propios Aragami (algunos de ellos ya viejos conocidos de entregas anteriores), sobresaliendo en detalles los agresivos Cenizatos (Aragamis de ceniza).

En la banda sonora, vuelve a brillar la figura de Go Shiina, artífice de los temas para las dos entregas anteriores de la saga (así como culpable de la de Tales of Zestiria y actualmente trabajando en la de Code Vein). Si de algo sabe Shiina, es de música, y está claro que sus influencias y gustos musicales son la mar de variados. En God Eater 3 hay temas perturbadores a la par que hermosos, algo que no desentonaría para nada en Puella Magi Madoka Magica. Por otro lado, hay otros fantásticos con voces que bien podrían ser de opera acompañadas de un coro y buena cantidad de instrumentos. God Eater 3 tiene una canción para cada ocasión y todas ellas de gran calidad.

 

 

En cuanto a las voces, es importante tener en cuenta que en este título hay voces en japonés e inglés, algo que se antoja relevante para todos aquellos que deseamos jugar a las obras niponas en su idioma original. Por si esto fuera poco, hay subtítulos al castellano, ¿qué más se puede pedir?

 

Conclusión

God Eater 3 destaca por una historia interesante que resalta la bajeza moral a la que puede llegar el ser humano con tal de subsistir, así como unos gráficos renovados y una banda sonora sobresaliente.

La base jugable es conservadora en cuanto a lo visto en las primeras entregas, pero añade algunas pinceladas (armas, habilidades y nuevos y poderosos Aragamis) para que los God Eaters estén más entretenidos cuanto tengan que salir a jugarse la vida en los cenizales.

Puede que el cambio de estudio le haya sentado bien a la franquicia, no obstante, God Eater 3 aún admite margen de mejora, y aunque no es ni mucho menos un título perfecto, apostaría a que probablemente sea el mejor hasta el momento.

Análisis - God Eater 3

Distribuidora: Bandai Namco

Sinopsis: De pronto, formas de vida desconocidas llamadas «células de oráculo» comenzaron a consumir descontroladamente toda la vida que poblaba la Tierra. Su apetito voraz y su extraordinaria capacidad de adaptación les hicieron ganarse el respeto, luego el miedo y finalmente el nombre «aragami». Frente a un enemigo completamente inmune a las armas convencionales, la sociedad se viene abajo. Cada día la humanidad se acerca más a la extinción. Solo queda un rayo de esperanza para la humanidad: tras desarrollar las famosas «armas celestiales», armas vivas que incorporan células de oráculo, quienes las empuñan, los «God Eaters», surgen de su escondite. En un mundo arrasado por furiosos dioses, estos «God Eaters» luchan en una guerra desesperada...

  • 8/10
    Historia - 8/10
  • 7.5/10
    Jugabilidad - 7.5/10
  • 8/10
    Gráficos - 8/10
  • 9/10
    Sonido - 9/10
8.1/10

Kalas

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.

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