![[Análisis] Lies of P [Análisis] Lies of P](https://gaminguardian.com/wp-content/uploads/2023/08/lies-of-p-review.png)

El esplendor y la prosperidad dejan paso al miedo y la oscuridad
Ambientada en la ciudad ficticia de Krat, Lies of P muestra a nuestro protagonista, el autómata Pinocho al que, de repente, parece insuflarle vida una mística mujer de cabello turquesa (en una clara referencia a la historia original de Collodi, en la que la figura de la Hada del Cabello Turquesa hace las veces de guía materna del títere). Pronto se informa al títere de que la ciudad de Krat está sumida en el caos y la locura, siendo el escenario principal de una gran tragedia. Una terrible enfermedad conocida como petrificación, consecuencia de experimentos fallidos de un grupo de alquimistas, se está extendiendo entre los civiles. Además, los títeres humanoides automatizados de la ciudad de repente se volvieron locos y mataron a sus dueños. A raíz de esta doble catástrofe, Krat se ha convertido en una ciudad plagada de muerte y destrucción, y las otrora hermosas calles de esta prospera e ilustre ciudad, ahora están inundadas de sangre y petróleo.
La última esperanza de Krat, como no podía ser de otra forma, reside en la misteriosa marioneta de Geppetto, Pinocho (o P para abreviar), una de las creaciones más avanzadas del reputado científico, y una de las únicas marionetas que ha renunciado a “El Gran Pacto”, una serie de reglas impresas en todos los autómatas para prevenir el ego, la deshonestidad, la corrupción y la violencia contra el ser humano. Así pues, P deberá embarcarse en un viaje por las calles devastadas por la guerra de Krat, encontrar a su creador desaparecido, descubrir la verdad detrás de la revuelta de los títeres y, ¿por qué no? Intentar poner freno a esta locura para que, en un futuro y mediante una larga y ardua reconstrucción, devolverle un mínimo de esplendor a Krat. Y quizás, durante el camino, P tenga la posibilidad de aprender algo más sobre sí mismo, pues a fin de cuentas, mentir está mal, ¿no? Pero por otro lado, mentir es su habilidad innata, algo de lo que el resto de marionetas carecen y que, a su vez, será su salvaguarda en distintas situaciones comprometidas. ¿Qué pasará entonces con su brújula moral? ¿Pugnará con más fuerza la parte de autómata o brillará con más ahínco la humanidad? Bueno, en esta ocasión, os adelanto que la nariz no será lo que delante a nuestro héroe.
Pinocho ha llegado al mundo de Bloodborne para quedarse
Cualquiera que haya probado la demo de Lies of P a principios de este año habría notado similitudes clave con el famoso juego de rol de acción Bloodborne de FromSoftware. A fin de cuentas, la obra de Neowiz y Round8 siempre ha sido muy directa en ese sentido, nunca ha ocultado, pues era fácilmente visible desde el primer tráiler de presentación del juego, que el exclusivo de lanzamiento de PlayStation 4 era su máxima fuente de inspiración, amén claro está de la obra de la historia de Carlo Collodi. Por tanto, ¿qué podría esperar uno encontrarse en Lies of P? Obviamente, un mundo semiabierto con tintes góticos esperando a ser explorado con una narrativa ambigua y combates desafiantes pero gratificantes que superar. Y pese a lo que uno podría pensar, no solamente habrá un variopinto ejército de autómatas rebeldes interponiéndose entre P y la salvación de Krat, sino que además, fiel a Bloodborne, no se olvida de, llegados a un punto de la historia, añadir grotescas criaturas mutantes dignas del horror cósmico lovecraftiano. En definitiva, queda claro que Lies of P ha hecho los deberes a la hora de crear una ambientación que recuerde a Bloodborne. Y adelantándome a los acontecimientos, no dudaría en señalar que estamos ante un alumno aventajado en ese “género” de juegos que buscan ofrecer la experiencia más cercana a un título X de FromSoftware.
Una parte fundamental de la experiencia SoulsBorne (a la que podría incluirse Sekiro), está en las armas. Desde el principio, es posible elegir entre tres “clases” para P (fuerza, destreza o equilibrio), variando ligeramente las estadísticas para un lado o para otro. Una de las aportaciones propias de Lies of P en relación a las armas es su flexibilidad. Cada arma (a excepción de las especiales construidas con materiales de jefes) que encuentra nuestro protagonista está compuesta por una hoja y un mango, cada uno con una habilidad especial única. Las habilidades basadas en espadas tienden a ser más ofensivas, mientras que las basadas en mangos también pueden ofrecer ventajas. Con el tiempo, podrás desmontar estas armas para crear tus propias combinaciones de armamento y habilidades junto un filo con un mango, buscando así la mejor adaptación posible al estilo de juego que hayas decidido seguir. Todavía mejor, puedes hacer esto sin penalización alguna, por lo que es posible experimentar si quieres probar algo. La flexibilidad de este sistema ofrece una buena manera para que un jugador con dificultades cambie su enfoque con poco o ningún esfuerzo. Por otro lado y para maximizar la potencia de fuego, P también está equipado con el pináculo de la ofensiva moderna, El Brazo de la Legión. Este brazo intercambiable puede equiparse con una variedad de explosivos, trampas explosivas, proyectiles y otras herramientas para darle a nuestro autómata una ventaja adicional en la batalla.
A todo este devastador arsenal, hay que añadirle además un árbol de habilidades inteligentemente construido que pivota en torno al órgano P de Pinocho, que es, a la postre, un árbol de cinco secciones mediante un camino lineal a través de dicho órgano, con diferentes nodos a los que puedes equipar una serie de potenciadores (siempre y cuando tengas el objeto necesario para ello). Decidir apostar por ventajas ofensivas, defensivas o de cantidad de objetos por encima de otras, dependerá únicamente de tu estilo de juego, ofreciendo así libertad y flexibilidad para que, si bien las habilidades sean las mismas en cada partida, cada jugador pueda dividirlas de una forma completamente diferente al resto, siendo un complemento más que necesario a la clásica subida de habilidades vía nivel. Por último, hay que añadirle la clásica posibilidad de modificar la vestimenta pero, al contrario que en el caso de Bloodborne, Lies of P solamente la utiliza de forma cosmética, por lo que decidir ponerte una máscara o cambiar tu traje inicial por una bonita gabardina, no te proporcionará mejora alguna en las estadísticas (pero eh, ¿y lo chulo que vamos con ese traje tan elegante?)
Lies of P es descarado, audaz y muy desvergonzado a la hora de mostrar sus cartas, y es que, desde la estética, hasta la exploración o su sistema de combate, no hace ni el mínimo amago por intentar ocultar cual ha sido su mayor inspiración hasta el punto de que, suene tajante o no, Lies of P tiene una deuda impagable con Bloodborne, pues ha sido el espejo en el que se ha mirado desde el primer minuto hasta el último, siendo suficientemente similar en concepto, diseño, control, ritmo, flujo y estética como para ser casi una suerte de hermano directo. Es fácil pues, caer en que estamos ante un mero imitador que se conforma simplemente con ser otra opción a Bloodborne concebida por una compañía diferente, no obstante, esto sería absurdamente reduccionista. ¿Cuántos han sido los que han intentando hacer un Souslike que consiguiese acercarse lo suficiente para capturar la esencia de los originales? Posiblemente y, pese a tener el mercado inundado de juegos del género, puedan contarse con los dedos de una única mano. Sí, Lies of P toma demasiado prestado de Bloodborne, pero todo está en general tan pulido y bien llevado, que pese al constante sentimiento de familiaridad, hay que darle un mínimo crédito por el esfuerzo, ya que diría sin titubear que Lies of P es el juego más parecido que existe actualmente en el mercado a lo que ofrece Bloodborne. ¿Y acaso no es Bloodborne una obra maestra? Pues eso. No arriesga demasiado y aporta lo justito al género, cambiando las armas de fuego por el Brazo de la Legión (que no es tan diferente en mecánicas) y la opción de modificar las armas dividiéndolas en mango y filo.
No voy a entrar excesivamente en la propuesta, pues cualquiera que tenga Bloodborne o Dark Souls en la cabeza, sabrá lo que va a vivir jugando a Lies of P. Avanzas a través de la ciudad, combates contra una serie de enemigos con tus armas, te defiendes, esquivas y si eres lo suficientemente hábil, realizas algún que otro parry. A continuación, posiblemente vayas cogiendo objetos útiles que imbuyan a tu arma con algún elemento o pociones que curen tus estados alterados y, claro está, rezas por sobrevivir con tus viales curativos y tu habilidad hasta llegar a la siguiente “hoguera” que te brinde la seguridad de saber que ya no tendrás que repetir esa parte si mueres, amén de la pérdida de almas correspondiente (Ergo en este caso). Abrirás algunos atajos, serás capaz de teletransportarte entre los diferentes puntos de guardo y cuando hayas conseguido suficiente Ergo, realizarás una visita a Sophia (la contraparte de la guardiana de la llama o la muñeca de Bloodborne) en el Hotel Krat para subir de nivel y añadir puntos a tus habilidades. Si tienes suerte y te sobra algo de Ergo además de los materiales precisos, puedes visitar a la herrera para mejorar tus armas antes de volver a salir a la aventura. Una vez que llegues al final de la zona, te espera un gran jefe con ganas de darte una lección jugable por las malas.
Algunos apuntes finales. La exploración es más lineal que la de los juegos de FromSoftware, no es que sea algo negativo, pero es un hecho. Por otro lado, hay alguna que otro encargo secundario, normalmente requieren que te acerques a una ventana iluminada (sí, lo se, las referencias a Bloodborne son sangrantes) para hablar con alguien que, en un momento de necesidad, te pedirá un favor que puedes cumplir. En cuanto a los enemigos, hay un poco de todo. A nivel de diseño ninguna queja, pero los enemigos normales que se ponen por nuestro camino son muy accesibles, lo cual, juega enormemente en su contra a la hora de enfrentarse a una serie de “enemigos duros” que hay por el juego y que, además de golpear mucho más fuerte tienen una resistencia mayor y requieren de más estrategia, son una especie de jefes intermedios sin llegar a serlo, pero que merece la pena matar, pues dan interesantes recompensas. Y como es ya pan de cada día en el género, hay que tener siempre un especial cuidado con el tema de la cámara, ya que si acabas arrinconado, logra arrinconarte, podrías tener problemas para ver lo que está sucediendo a tu alrededor. Conclusión, intenta alejarte de las esquinas, especialmente contra los jefes, que son muy grandes y les gusta chupar cámara.
¿Y qué pasa con los jefes? Bueno, es una completa locura. En Lies of P me he enfrentado a algunos de los jefes más duros que haya visto jamás en un juego del género. Ya no hablamos de bestias que pasan a una segunda forma una vez que les reduces la mitad de la vida, hablamos de monstruosidades realmente violentas, ágiles y duras, que pueden agotar tu reserva de objetos curativos hasta que les agotas la primera barra de vida y luego… ¡redoble de tambores! Una segunda forma con toda su vida que, además, dispone de un ataque de área que va a bajar toda tu vida cuando llegue a la mitad de su salud y, si te alejas suficiente para sobrevivir, todavía queda arrojar un veneno que te induzca un estado alterado de forma directa con el primer lanzamiento. Suena bien, ¿verdad? Supongo que no en vano, los desarrolladores tenían claro que el desafío era en ocasiones excesivamente duro. Delante de todas las zonas de enfrentamiento contra jefe, hay una especie de pila bautismal para invocar a un NPC que luche contigo. Es extraño, a ratos, durante la exploración, Lies of P parece un souls realmente accesible y muy recomendable para cualquiera que quiera iniciarse, y de repente, cuando llevas quince o veinte intentos en un jefazo de zona con una dificultad enfermiza, piensas que estás ante un Souls con una dificultad superior.
Krat y su resplandor apagado por los autómatas
El mundo de Krat, esa mezcla entre steampunk y Belle Epoque, las ruinas de la opulencia y el progreso entremezcladas con las llamas, la sangre y los cadáveres, dejan un contraste realmente interesante que te deja pinceladas de lo que Krat podría haber sido antes de todo esto, a la vez que te muestra lo fácil que es ver todo destruido en cuestión de unos pocos días. A nivel técnico (como ya es común en esta fallida generación de los 4K y 60 fps como norma, hay un modo gráfico y un modo rendimiento a elegir), el juego funciona muy fino, pero a nivel artístico tampoco se queda atrás, como ya adelantaba. El mundo violento y distópico de la ciudad de Krat está muy bien plasmado, además, los diseños de personajes están magníficamente representados y, ¿por qué no decirlo? Son muy atractivos, desde el propio Pinocho hasta Sophia. Se nota que es un título desarrollado por un estudio surcoreano. Por otro lado, los escenarios están bien realizados, adornados con una estética turbia que resulta extrañamente fascinante a pesar de su naturaleza abatida. Y al mezclarse los enemigos mecánicos con otros biológicos y realmente turbios, dignos del panteón lovecraftiano, hay muchos diseños realmente intrigantes.
Lies of P también cuenta con una banda sonora cinematográfica sutil, que sustenta adecuadamente la atmósfera sin volverse intrusiva. Es fácil perderse en la atmósfera de Krat, lo cual es sorprendente dada la abyecta miseria que se muestra. Por otro lado, las conversaciones están totalmente expresadas con varios NPC y cada títere haciendo su propio sonido. Es común también estar constantemente acompañado del sonido ambiental mecánico, los pistones, los pasos de enemigos moviéndose, etc. Por supuesto, todo contribuye a la inmersión general del juego. Y si os lo preguntabais, sí, hay subtítulos en español.
Conclusión
Al igual que Pinocho consiguió llegar a “ser un niño de verdad”, Lies of P es un “verdadero Souslike”, una obra de calidad con una jugabilidad muy pulida y una estética espléndida que sorprende todavía más si se tiene en cuenta que es el primer título del género desarrollado por Round8 Studio. ¿Qué puedo decir? Sí, es un alumno avanzado a la hora de emular a su profesor, pero en general es menos severo que este, al menos durante la mayor parte del tiempo, pues hay momentos para los contrastes. Si eres un aficionado al género, Lies of P no puede faltar en tu estantería, pues la oscura adaptación de la historia de Carlo Collodi es una experiencia de primerísima clase, un placer culpable y, a falta de que FromSoftware decida lanzarse a continuar con Bloodborne, la experiencia más similar del mercado si no quieres volver a rejugar Bloodborne por quinta vez. Y sí, podéis fiaros de mi palabra, palabrita de que la nariz me ha crecido ni un ápice escribiendo estas líneas.

Kalas
Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.