[Análisis] 1971 Project Helios

Fecha de Lanzamiento
09/06/2020
Distribuidora
Meridiem Games
Plataformas
PlayStation 4, Nintendo Switch y PC
Versión analizada
PlayStation 4
Si os digo la palabra “cóctel”, ¿qué se os viene a la cabeza? A mí, por una cosa o por otra que no viene mucho a cuento, esta palabra me evoca directamente a su primera —que no única— acepción según la RAE, la bebida alcohólica: Bebida compuesta de una mezcla de licores a la que se añaden por lo común otros ingredientes.

La segunda definición, relacionada con una fiesta con aperitivos y bebidas, ya me interesa menos. Y al fin, la tercera acepción, es la que realmente buscamos: Mezcla de cosas diversas. Y esta sería una buena forma de llamar a 1971 Project Helios, la nueva propuesta de Reco Technology.

Si miramos la trayectoria de este humilde estudio español formado por menos de diez personas, vemos que ya llevan varios títulos a sus espaldas, entre ellos podemos encontramos el —siendo benevolente— controvertido Toro, el divertido plataformas Kyurinaga’s Revenge, o su último y más tradicional, Numantia, con el que ya probaron suerte con la estrategia por turnos.

1971 Project Helios se nos presenta como el “XCOM español”, y aunque el símil no sea del todo preciso, deja muy clara la idea principal del juego y parte de lo que podéis encontrar en él. Sin más dilación, veamos lo que puede ofrecernos el proyecto más ambicioso de la compañía madrileña hasta el momento, que al igual que el mundo que presenta, tiene claroscuros.

 

Winter is here

1971 Project Helios se ambienta en un mundo post-apocalíptico, donde una gran catástrofe ha ocasionado que el clima del planeta cambie radicalmente hasta convertirlo todo en un gélido desierto de nieve y escarcha. La diezmada sociedad y el desánimo general ha dividido a la humanidad en tres facciones: Wintersöhne, una suerte de milicia que quiere apropiarse de todo el Fulgor posible para construir armamento; Kaphirites, adoradores del cambio provocado por el apocalipsis y detractores de la tecnología que tratan al Fulgor como una deidad; y Scavengers, chatarreros, bandidos y mercenarios que se centran en sobrevivir a toda costa, ya sea robando, recolectando o emboscando a los más incautos.

Es en este invierno perpetuo donde se desarrolla la historia que nos acontece, donde un grupo de personajes acabará uniéndose para rescatar a la doctora Margaret Blythe, quien ha desarrollado el Proyecto Helios, cuyo objetivo es restaurar la naturaleza tal y como la conocíamos y conseguir la regeneración del planeta.

En Reco Technology han hecho mucho hincapié en su ímpetu de dotar al juego de una trama profunda con personajes bien desarrollados, y ciertamente es que es una parte que denota esfuerzo y dedicación, con una buena cantidad de líneas de diálogos opcionales para los que quieran saber más sobre este universo, que no destaca por su originalidad, ya que recuerda mucho al carismático universo de la saga cinematográfica Mad Max, cambiando la arena por el hielo y el agua por el Fulgor. Lástima que el equipo madrileño no termine de crear una historia que enganche y unos personajes con los que podamos empatizar.

 

Project Frozen

Como ya os comentamos al principio del texto, nos encontramos con un título de estrategia por turnos al estilo XCOM o Desperados. Para los que no conozcan estas sagas, solo tenéis que saber que los combates se plantean en escenarios que actúan como un tablero dividido por casillas, donde será muy importante posicionar a nuestras unidades de forma táctica para que tengan a tiro a sus contrincantes y puedan aprovechar sus habilidades a la vez  que están resguardados tras coberturas.

Al comenzar cada nivel podremos elegir tres de los ocho personajes disponibles, cada uno con diferentes características. Uno de ellos se nos asignará obligatoriamente por requerimientos de la historia. Las selecciones que hagamos decidirán qué final de los tres disponibles veremos al terminar la aventura.

Una vez desplazados al lugar de la misión podremos mover al grupo libremente por el entorno. La exploración en el juego es una de las dos ramas jugables principales, y sin duda, la más desaprovechada. La oportunidad de investigar las diferentes zonas termina siendo algo demasiado simple, a veces tedioso por los enmarañados caminos, solo pudiendo encontrar tanques de fulgor y algún documento o ítem que sirva para desbloquear acciones específicas o mejorar las mismas.

Una vez entrados en combate, nuestro escuadrón se situará en sitios predefinidos por el mismo juego, haciendo que algunos tomen coberturas y otros queden al descubierto. El posicionamiento inicial a veces plantea una dificultad extra ya que normalmente nos pondrá en desventaja. Este tipo de situaciones hace que tengamos que pensar detenidamente en nuestra próxima jugada, y es que, 1971 Project Helios propone una dificultad que va incrementándose con el paso de las horas, pero donde siempre se puede perder un enfrentamiento por un mal movimiento.

Sin embargo, a diferencia de XCOM, aquí los protagonistas no mueren o resultan heridos permanentemente tras cada batalla, sino que el estilo de juego se orienta más hacia enfrentamientos inconexos entre sí. Es decir, si uno de nuestros soldados muere, se reiniciará dicha lucha, y también se recuperará completamente tras cada combate. Una decisión que lo hace más accesible para los principiantes en el género, mas tampoco resultará un paseo por el simple hecho de poder reiniciar en cualquier momento. Imaginaos una partida de ajedrez que podamos repetir una y otra vez hasta saber la mejor estrategia para conseguir la victoria.

Durante el combate, podremos hacer uso de las diferentes habilidades de los protagonistas, como un disparo de francotirador que hace el doble de daño, una granada, un ataque que provoca sangrado, bloqueos, guardias, etc. Este tipo de acciones, aparte de consumir una parte de nuestra barra de acción de cada turno, tendrán un tiempo de recarga para poder usarse de nuevo, así que una vez más, la estrategia será lo más importante.

Otro hándicap a tener en cuenta será el factor frío, ya que por cada ronda que pase se congelará una porción de la vida de enemigos y amigos por igual (menos de los personajes invulnerables a la congelación). Para recuperar esta salud perdida deberemos usar parte de nuestras escasas reservas de Fulgor. Con este combustible también podremos resucitar a nuestros héroes caídos o reducir el cooldown de sus técnicas.

Lamentablemente, el sistema de combate se estanca y pronto nos quedamos sin nuevas mecánicas de juego, reduciendo todo a repetir lo mismo con un mayor número enemigos con más daño y salud. En lo personal, el hecho de no haber incluido una gamificación real, es decir, niveles y mejoras sustanciales de equipo y personajes, también lastra el ritmo de juego y hace que la exploración sea banal y la experiencia no ofrezca recompensas verdaderamente palpables. Aún así, es innegable que el gameplay es divertido y engancha con facilidad.

Al concluir cada nivel nos dirigiremos a nuestro desaprovechado campamento, donde podremos tener conversaciones extra, releer documentos, ver un escueto tutorial y cambiar y “mejorar” el simplísimo árbol de habilidades de cada personaje, algo que también podemos hacer durante el transcurso de las misiones.

 

Gráficos y sonido

Aunque gráficamente 1971 Project Helios no sea un portento, sí que consigue destacar en el diseño de sus personajes y escenarios, con un interesante estilo de dibujo y buen nivel de detalles. Tal vez los entornos pequen de repetitivos y laberínticos, predominando los páramos helados, las fábricas y las ruinas típicas de cualquier post-apocalipsis. Los protagonistas están bien caracterizados y se distinguen muy bien entre sí hasta en el campo de batalla. Los enemigos no corren la misma suerte, ya que aunque gozan de variedad (robots, caballeros medievales, francotiradores,…) no lucen con la misma calidad que el resto del conjunto. El peor enemigo del diseño de arte del título es la cámara, que no nos deja ver con claridad ciertas situaciones y aspectos del diseño por estar situada demasiado lejos.

Algo curiosa del apartado sonoro es que la banda sonora del juego está compuesta por Xabi San Martín del conocido grupo La Oreja de Van Gogh. La melodía de las batallas es la que termina por hacerse más pesada por su reiteración constante y los temas de cada facción o escenario sí que nos gustan más. El juego está totalmente traducido al español en sus textos, sin embargo no hay ningún tipo de doblaje.

En cuanto al apartado técnico he de destacar que he notado bajones de frames ocasionales, que aunque no se noten en demasía, empañan un poco el conjunto. Lo que sí me ha molestado algo más han sido los bugs que me he encontrado durante todo el juego, muchos de ellos totalmente estéticos, como un personaje que gira sobre sí mismo en una conversación, y otros más problemáticos, como enemigos situados encima de coberturas e invulnerables a cualquier ataque. Al menos, la opción de reiniciar los enfrentamientos es muy rápida y soluciona este tipo de errores por completo.

 

Conclusión

Rememorando el inicio del análisis, 1971 Project Helios no destaca por su personalidad y se acaba definiendo como un cóctel con ingredientes conocidos por todos, como la jugabilidad XCOM y el mundo de Mad Max. Se queda a las puertas del notable por ciertos errores como la falta de opciones jugables (diferentes alturas, variedad de armamento, escenario destructible, etc), algunos bugs ocasionales y los desbalances puntuales en la dificultad. En líneas generales, es un buen juego, recomendable para los fans del género y también para aquellos que quieran adentrarse en una experiencia estratégica no muy compleja.

6.8
Aceptable
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Sinopsis
1971 Project Helios es un juego de estrategia por turnos que combina tácticas militares modernas con combate cuerpo a cuerpo. Las armas de fuego y los vehículos escasean, los combates y las hostilidades no tienen fin y un frío terrible aniquila a su paso amigos y enemigos. Ocho personajes deben unirse por una causa común: encontrar a una importante científica secuestrada por una poderosa sociedad militarizada. En su camino deberán evitar bandidos, investigar enclaves militares, e infiltrarse en el territorio de peligrosa secta ultra-religiosa que reniega de la tecnología.
Pros
Buen diseño de personajes y escenarios
Jugabilidad adictiva
Adecuado para nuevos jugadores
Contras
Falta de complejidad
Algunos errores técnicos y bugs menores
Falta de personalidad
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