[Reseña] Buddy Cat 1 y 2

Si uno piensa en novela detectivesca, bueno, generalmente es fácil que a uno le vengan a la mente personajes como Sherlock Holmes o Hércules Poirot, no por nada los personajes creados por Arthur Conan Doyle y Agatha Christie han conseguido abrirse un hueco en el corazón de cualquier lector aficionado al género, son referentes, leyendas incontestables que han conseguido traspasar el medio escrito en el que nacieron para llegar a todo tipo de formatos de entretenimiento, desde películas (la reciente Misterio en Venecia con Kenneth Branagh como Poirot, al que parece sentarle como un guante el personaje) hasta videojuegos (como Agatha Christie – Asesinato en el Orient Express o Sherlock Holmes: The Awakened, entre otros tantos ejemplos de ambas franquicias).

Si al factor detectives le sumas que haya animales antropomórficos como protagonistas, quizás Blacksad, la serie de novelas gráficas creada y desarrollada por Juan Díaz Canales como guionista y Juanjo Guarnido como dibujante, sea el mayor exponente en este curioso subgénero. La serie que protagoniza este texto, Buddy Cat, comparte algo con esta, la apuesta por felinos humanoides de tono policíaco, no obstante, la obra de Ichiko Bukiyama se distancia bastante en el fondo de la misma. De forma menos seria, Buddy Cat presenta a un par de personajes, Eight y Mike que, pese a ser completamente diferentes, consiguen compenetrarse como efecto complementándose en sus investigaciones durante el trabajo policial que este curioso dúo desempeña. ¿Queréis saber más? ¡Pues vamos a ello!

 

Ficha técnica – Buddy Cat 1

  • Precio: 7,50€
  • Formato: Físico
  • Idioma: Español
  • Géneros: Josei
  • Autor: Ichiko Bukiyama
  • Ilustrador: Ichiko Bukiyama
  • Tipo: Manga
  • Editorial: Odaiba Ediciones
  • Formato: B6 (123mm x 182mm) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta, 192 páginas

Ficha técnica – Buddy Cat 2

  • Precio: 7,50€
  • Formato: Físico
  • Idioma: Español
  • Géneros: Josei
  • Autor: Ichiko Bukiyama
  • Ilustrador: Ichiko Bukiyama
  • Tipo: Manga
  • Editorial: Odaiba Ediciones
  • Formato: B6 (123mm x 182mm) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta, 208 páginas

Sinopsis – Buddy Cat 1

Eight es un investigador de lo más intelectual, pero en cambio Mike, su compañero, es un gato calicó impulsivo y de gran corazón. Estos dos detectives de valores tan diferentes deberán resolver una serie de misterios relacionados con el despertar de los instintos animales. ¡Descubre esta apasionante historia policíaca y de acción gatuna!

 

Sinopsis – Buddy Cat 2

Nuestros protagonistas están a punto de atrapar a la misteriosa organización conocida como Otium cum dignitate. Pero entonces… Estos dos gatos de creencias distintas, tendrán que unir fuerzas para resolver los casos que se les presentan y conseguir resolver todo el misterio que envuelve a dicha organización. ¡Descubre está historia policiaca y de acción gatuna!

 

«Por eso, Eight, si quieres ser un buen policía… tienes que mantener siempre la cabeza fría»

Buddy Cat está protagonizada por Eight y Mike, dos detectives gatunos del cuerpo de policía que, en un mundo en el que los gatos han evolucionado lo suficiente como para dejar de ser meras mascotas cuadrúpedas, pasando a ocupar un lugar similar al que tendrían los seres humanos (que en este mundo no parecen existir), es decir, seres bípedos y racionales. Así pues, la sociedad está conformada por gatos de todo tipo de razas que llevan una rutina de vida muy similar a la de cualquier ser humano, trabajando, descansando y dándose a sus momentos de ocio.

Volviendo a Eight y Mike, si bien uno podría pensar a priori por la temática en un dúo icónico como el de Sherlock y Watson, hay quizás más parecido entre Don Quijote y Sancho Panza, aunque la realidad es posiblemente sea una mezcla entre ambos. Por un lado, Eight es un gato que ha recibido una formación continua desde su infancia con afán de hacer de él un engranaje policial eficiente, una persona de provecho con un gran sentido de la justicia (no por nada su tío Seven, es el subcomisario). Amén de la cultura, Eight es el típico galán, un hombre alto y delgado al que le preocupa estar presentable, siempre muy pulcro y vistiendo de traje, un Don Juan clásico que recuerda por supuesto a Sherlock Holmes. Por otro lado, Mike es un tipo vago, regordete, dejado y comilón a más no poder, despreocupado y bastante cabeza hueca, es el que se encarga de aportar el músculo donde Eight aporta el cerebro. ¡Pero ojo! No todo en Mike son rasgos negativos, puesto que también aporta un rasgo de humanidad, sentimentalismo en el lugar de raciocinio, pues muchas veces la situación demanda actuar antes que pensar, demostrando especial preocupación cuando hay menores implicados en los casos. Por todo esto, Mike es más una suerte de Sancho Panza: tontorrón y glotón, sí, pero buen de corazón.

En cuanto al formato de la serie per se, cada capítulo se centra en un caso, generalmente autoconclusivo (hay un poco de todo, algunos más originales y otros menos, unos que tienen que ver con el hulo conductor y otros que sirven para rellenar entre unos casos principales y otros), aunque después de unos cuantos casos se deja ver cierto patrón, uno que parece ir ligado por un concepto que aúna a la mayoría de gatos implicados en los mismos, la «regresión». ¿Qué es exactamente esto de la regresión? Bueno, según se explica, son una serie de habilidades que los gatos tenían de forma común en su etapa más temprana, es decir, cuando todavía andaban a cuatro patas pero que, en el transcurso de esa evolución que los llevó al bipedismo, parecen haberse perdido en gran parte de los felinos. ¿Algunos ejemplos? Bueno, desde una agilidad extraordinaria, hasta un olfato o una vista más agudos y desarrollados. Dicho esto, más pronto que tarde se descubre que, en base a lo que cuentan algunos implicados y al alarmante ascenso de casos con regresión de por medio, parece haber un grupo involucrado detrás de todo esto: Otium Cum Dignitate.

Por otro lado, mientras la pareja va resolviendo los distintos casos para unir las piezas del rompecabezas de esta organización, se sabe que Mike está buscando a su hermana pequeña, un tema que se desarrollará en mayor profundidad en el segundo tomo. Así pues, la ruta a seguir está más que clara, intentar dar con aquellos que parecen actuar como captadores de gatos con regresión con afán de integrarlos a la banda y, por el camino, intentar saber más sobre el paradero de la hermana de Mike. Asimismo, se descubre que alguien, presumiblemente la misma banda, está proveyendo de Matatabi de contrabando a otros gatos y locales. El Matatabi es descrito como una especia que se usa principalmente en alimentos y bebidas para potenciar su sabor, además, tiene un efecto relajando sobre los gatos (la verdad es que parece una suerte de opio). El caso, es que ingerirla en grandes cantidades, pese a sus efectos a priori beneficiosos, puede ser peligroso para la salud, por lo que hay un control muy estricto sobre la venta y el consumo de esta sustancia. Por ende, ya hay una razón más que añadir a la lista para investigar y detener a los miembros del Otium Cum Dignitate.

Para finalizar y sin intención de entrar demasiado en spoilers, pues los párrafos anteriores sintetizan bastante bien el primer tomo y parte del segundo, añadir que el segundo volumen sigue la tónica del primero, con Eight y Mike resolviendo casos vinculados al Otium Cum Dignitate y otros que nada tienen que ver. Desde emotivos reencuentros hasta detenciones, intentos de fugas y la posibilidad de que alguien dentro del cuerpo de policía pueda ser parte de la banda criminal. Por otro lado y pese a que quizás haya motivos para ello, Buddy Cat rehúye de la seriedad de forma constante, apostando por toques de comedia sutil y muy situacional por aquí y por allí, protagonizados en gran medida por este dispar grupo de detectives. No obstante, no esperéis encontraros aquí con un humor absurdo al más puro estilo Bobobo, son solamente pequeños toquecitos enquistados en cada caso que, de hecho, posiblemente no consigan arrancaros ninguna carcajada, si acaso, una leve mueca.

 

«Pero, ¿sabes? Aunque lo llames «caso», en realidad te sirve cualquier misterio»

En cuanto a las ilustraciones, la experta mano de Ichiko Bukiyama hace una magnífica labor al presentar este curioso universo de gatos bípedos e inteligentes. Sin duda, lleva a cabo una magnífica labor al dibujo, especialmente en la representación de los protagonistas y el resto de gatos que, recordemos, conviven entre sí pese a las diferencias de unas y otras razas, por lo que se representan muchos tipos de gatos con sus particularidades propias, desde aquellos que tienen unos pelajes preciosos y enormes, hasta aquellos que directamente carecen completamente de pelo. Resaltan también las diversas expresiones faciales de unos y otros, que suelen componer el grueso del humor en esta serie. Hay gran cantidad de detallismo y eso se agradece, por lo que, en ese sentido, cualquier lector sabrá valorar la vía de Ichiko, especialmente los amantes de los gatos.

¿Y qué decir sobre la edición de Odaiba Ediciones? Estamos ante un formato B6 (123mm x 182mm) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta, es decir, un manga de tamaño normal de toda la vida. El primer volumen consta de 192 páginas y el segundo de 208 páginas. Se utiliza un papel normal (no reciclado) de buena calidad. Las sobrecubiertas de los dos primeros tomos del manga de Ichiko Bukiyama ponen a Eight y Mike en el foco principal de la portada con unos bonitos dibujos. Por detrás, como suele ser común, está la sinopsis de la obra. Al final de los mangas, suele aparecer algo de contenido extra en forma de breve capítulo adicional.

 

Conclusión

Buddy Cat es una serie fácil de recomendar si te gusta el género detectivesco más desenfadado y, claro está, los gatos, que en esta ocasión son representados con gran maestría gracias al hermoso dibujo de Ichiko Bukiyama. Si bien al comenzar a leer el primer manga parece que solamente vas a toparte con una obra que apueste por casos completamente independientes, consigue hacer notar que todo tiene un entramado de fondo, un grupo entre las sombras que parece estar detrás de la mayoría de casos. Eso sí, hay que tener en cuenta que la obra no parece apostar por la seriedad, pues se le quita bastante hierro al asunto de que haya un grupo delictivo dedicado a captar a gatos, generalmente menores, aprovechándose de las sensaciones de abandono y desarraigo que estos sienten. Por contraparte, hay algunos momentos de humor ligeros que sirven para aderezar todo lo relacionado con las investigaciones y con este extraño dúo. ¿Cómo avanzará la historia principal? Solamente el tiempo lo dirá.