[Análisis] Bloodstained: Ritual of the Night

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Tras su correoso paso propio de las producciones vía Kickstarter, que provocó incluso su retraso, Bloodstained: Ritual of the Night, llega a nuestras consolas y PC de la mano de Koji Igarashi, el productor (también director y desarrollador en algunos casos) de Castlevania y uno de los padres del género.

Con Igarashi a la cabeza como principal reclamo el juego se financió con facilidad, demostrando no solo que los Metroidvania aún tenían cabida en el mercado, si no que superó gran parte de sus marcas, llegando a lanzarse la precuela Bloodstained: Curse of the Moon como pequeño avance de lo que nos esperaba.

Tras haberlo completado al 100% y a la espera del contenido gratuito restante que añadirá nuevas capas jugables, es hora de preguntarse si Bloodstained ha superado las expectativas o la sombra de juegos como Castlevania: Symphony of the Night es demasiado alargada.

 

Un poco de contexto

A principios del siglo XIX tras la revolución industrial, aparece de la nada un inmenso castillo (al más puro estilo Castlevania) que resulta ser el presagio de la invasión demoníaca a la Tierra. Escenario en el que entra en acción Miriam, nuestra protagonista.

Como es de esperar, Miriam no es una humana normal y corriente, sino una ligafragmentos, víctimas de los experimentos alquimistas realizados en una batalla anterior contra los demonios y que cuentan con la habilidad de absorber los poderes de los mismos a través de cristales demoníacos.

Enviada a detener a quien sea que esta detrás de la aparición del castillo, Miriam irá haciéndose más y más poderosa, adquiriendo todo tipo de poderes demoníacos y tratando de descubrir la verdad que esconde la misteriosa aparición. Por el camino contará con numerosos aliados (dentro y fuera del castillo) que le ayudarán a avanzar, algunos ya conocidos de la precuela (como Zangetsu, protagonista de la misma) y otros que resultan ser guiños maravillosos a la saga Castlevania (como mi queridísimo O.D.), pero sobretodo se enfrentará a infinidad de enemigos.

 

Mirando hacía el futuro sin olvidar el pasado

A la hora de promocionarse, Bloodstained prometía volver a las raíces de los juegos más clásicos del género para traer una experiencia retro a los nostálgicos ¿pero ha sido del todo así? a medias, pero en el buen sentido.

El juego dará a los más puristas lo que quieren, una jugabilidad basada en los antiguos Castlevania y llena de guiños, pero sin olvidarse de que estamos en 2019, por lo que se da el lujo de añadir ciertos elementos de otros géneros, principalmente de los rpg.

Sin necesidad de profundizar en lo básico, un juego de acción y plataformas en scroll lateral donde iremos consiguiendo habilidades para avanzar y desbloquear distintas zonas del mapa, centrémonos en que ofrece Bloodstained que lo hace diferente a otros juegos del mismo corte.

No habrá dos iguales

La estructura principal y más importante sobre la que se mantiene la jugabilidad nos la darán las características rpg y el sin fin de habilidades. 

A pesar de que controlemos a una protagonista más o menos definida con una personalidad y un objetivo, el juego nos dará vía libre para decidir como jugar y hasta »crear» nuestro propio personaje. El equipamiento que consigamos no solo subirá ciertas estadísticas y bajará otras, definiendo de por si nuestra forma de afrontar los enemigos y los distintos obstáculos, sino que también podrá darnos ciertas habilidades pasivas, a las que se suman el tipo de armas que elijamos. Contaremos con katanas, espadas gigantes, armas de fuego, látigos (no podía faltar) y un largo etc, cada una con sus propias características y movimientos especiales.

Pero la cosa no acaba ahí, porque como ya he mencionado, los ligafragmentos pueden acceder a los poderes demoníacos absorbiendo los cristales que liberan al matarlos.

Según el tipo de habilidad que obtengamos (definida por el color del cristal y que irán desde familiares que nos acompañarán en la batalla, hasta habilidades pasivas y poderosos hechizos), podremos utilizar y construir nuestra build para adaptarla a nuestra manera de jugar, la cual, sumándose al equipamiento y arma que llevemos, da lugar a multitud de combinaciones.

 

Como extra los cristales pueden mejorarse de dos maneras, aumentando su categoría o su grado. Si matamos repetidamente al mismo enemigo farmeando su correspondiente cristal aumentaremos el grado del fragmento, lo que aumentará su potencia pero también la corrupción demoníaca del cuerpo de Miriam. Sin embargo, si hablamos con Johannes, el alquimista de confianza y gran amigo de Miriam, nos subirá la categoría, con lo que accederemos a ciertos aumentos en las características del fragmento (por ejemplo alcanzar a mas enemigos simultáneos o nuevos movimientos para los familiares).

Para darle todavía más nuestro toque personal a Miriam podemos personalizarla cambiando su corte de pelo y el color del mismo, además del de los ojos, la ropa y el tono de piel. Los distintos estilos de peinado los conseguiremos buscando revistas de moda por todo el castillo, razón de peso para no abandonar ninguna sala hasta haber registrado todo.

Quizás, como único punto negativo de la libertad que nos otorga el juego es la falta a ratos de una identidad más marcada, ya que pocas armas o habilidades llegan a ser memorables (como pueden serlo los famosos látigos de los Belmont); muchas de ellas solo las usaremos una vez en todo el juego para eliminar un obstáculo y pasaremos a olvidarnos de ellas, o directamente ni llegaremos a probarlas.

 

Volviendo al castillo de Drácula

A lo largo del juego pasaremos por varias localizaciones diferentes ajenas al castillo (en algún caso hasta tendremos que desplazarnos en tren) como puede ser un laboratorio de investigación, la cubierta de un barco o una pequeña aldea. Esta última será nuestra base de operaciones y donde estarán nuestros principales aliados, Dominique y Johannes.

A ellos podremos comprarles la mayoría de objetos del juego, ya sean cristales, armas o algún material que necesitemos. Respecto a la creación de objetos, el juego cuenta con un sencillo sistema de crafteo que nos permitirá crear armas; equipo e incluso comida, con la que subiremos algunas estadísticas de forma permanente la primera vez que probemos una nueva receta.

Teniendo la aldea como centro neurálgico (todo lo que puede serlo un lugar en ruinas arrasado por los demonios), podremos aceptar varios tipos de misiones secundarias de los aldeanos supervivientes a cambio de recompensas, por ejemplo matar un tipo de enemigo concreto o conseguir algún objeto.

 

Pero una cosa está clara, aquí hemos venido a adentrarnos en el inmenso castillo (que recordará continuamente al de Drácula) para sortear trampas, resolver pequeños rompecabezas, conseguir nuevas habilidades, eliminar a los distintos bosses y acabar con la amenaza que se cierne sobre el mundo.

A lo largo de la aventura pasaremos por las distintas secciones del castillo, todas bien diferenciadas y con personalidad (alguna easter egg), al igual que los enemigos y los bosses, aunque con estos últimos hay más dicotomía; mezclando diseños y batallas muy inspirados con otros más repetitivos y que aparentan ser poco más que un enemigo común con más vida.

 

El arte de Bloodstained

Al igual que el desarrollo general del juego, el apartado artístico en especial también ha pasado por un camino de baches, llegando a ser criticado por los fans en sus orígenes y obligando a Koji Igarashi a cambiarlo. A pesar de todo el productor aceptó las críticas de la mejor manera posible y el resultado final ha acabado por contentar a todo el mundo, quedando todo en una graciosa anécdota.

 

Lo cierto es que gráficamente como es de esperar en un juego del estilo, no es la gran cosa, pero cumple con lo prometido. Además, no todo lo que importa es el nivel técnico, ya que artísticamente el juego es una gozada sin estar a la vanguardia tecnológica.

El toque retro, el diseño de niveles, los enemigos etc; todo en general muestra un nivel bastante notable y original.

A nivel musical Bloodstained también aprueba con nota, dejando varios temas memorables como el de Las torres de los dragones gemelos o el propio tema principal del juego (que podemos escuchar cantar a Miriam en el piano durante el juego).

 

Conclusión

Bloodstained: Ritual of the Night es un gran juego y sobretodo un gran metroidvania. Artísticamente precioso, jugablemente muy divertido y que nos proporcionará unas 15 horas de entretenimiento si no nos paramos demasiado (unas 25 horas si queremos el 100%); y esto sin mencionar la gran cantidad de contenido gratuito que aún está por llegar, que va desde nuevos modos que se añaden a la boss rush y el contrarreloj que ya incluye el juego, hasta nuevos personajes jugables y un modo cooperativo, por lo que la vida del juego se alargará de forma muy notoria los próximos meses.

Aprovecha muy bien la nostalgia de la saga Castlevania sin caer en la trampa de ser un copia pega barato incapaz de tener su propia identidad, convirtiéndose en exactamente lo que pedía el público que puso su dinero para financiarlo y demostrando que nunca es tarde para un género si las cosas se hacen bien.

Análisis - Bloodstained: Ritual of the Night

Distribuidora: 505 Games

Sinopsis: Bloodstained para PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch es un metroidvania de scroll lateral, centrado en la exploración y que contiene los elementos más populares del género Metroidvania en un solo juego repleto de contenido.

  • 8/10
    Trama - 8/10
  • 9.8/10
    Jugabilidad - 9.8/10
  • 8.5/10
    Gráficos - 8.5/10
  • 9.2/10
    Sonido - 9.2/10
8.9/10

PeterPKO

Hater de profesión, adicto al anime y estudiante de ciencias en mi tiempo libre. La PC Máster Race es mi religión

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