[Análisis] Ghost of Tsushima

Fecha de Lanzamiento
17/07/2020
DISTRIBUIDORA
Sony
PLATAFORMAS
PlayStation 4
VERSIÓN ANALIZADA
PlayStation 4 Pro
Es vox populi que estamos en el canto del cisne de esta generación de consolas, al menos en cuanto a las de Sony y Microsoft se refiere, puesto que es bien sabido que Nintendo siempre ha preferido ir a su ritmo, para bien o para mal. En cualquier caso, si el pasado mes era The Last of Us Parte II el que llegaba a PlayStation 4, ahora le toca el turno a Ghost of Tsushima, el último exclusivo de la plataforma desarrollado por Sucker Punch, padres de la serie Infamous. La verdad es que, pese a mis reticencias iniciales sobre la obra, totalmente justificadas en vista de lo poco que se había mostrado a nivel jugable, que auguraban una especie de Assasin’s Creed con ambientación en el Japón feudal con un mundo abierto enorme pero presumiblemente vacío, no tenía todas conmigo. El caso, es que tras una importante cantidad de horas de juego, confieso que, para mi alegría, Ghost of Tsushima ha conseguido disipar mis dudas y encandilarme completamente.

 

Expulsar a los bárbaros es cosa de samuráis

Históricamente la obra se sitúa en el siglo XIII y se desarrolla exclusivamente en la isla japonesa de Tsushima. Tras la arrolladora derrota de la Dinastía Song a manos de las tropas de mongoles de las estepas siberianas lideradas por Gengis Kan que culminaría con una conquista sin paliativos finalizada por Kublai Kan, nieto del famoso líder mongol, se impondría la Dinastía Yuan para gobernar en China. En sus deseos expansionistas, Kublai envía a su primo Khotun al archipiélago japonés junto a una ingente cantidad de tropas. Los escasos samuráis que defienden el territorio no tardan mucho en verse superados por las abrumadoras fuerzas mongolas, que hacen gala tanto de una superioridad numérica mucho mayor, como de una serie de argucias y habilidades en el combate que se alejan en gran medida del férreo código del bushido por el que se rige la figura del samurái. Tras la escabechina, Jin Sakai emerge como el último samurái superviviente de la defensa en la playa de esta primera incursión mongola. Ahora, todas las esperanzas están puestas en el joven noble, que deberá afrontar la difícil empresa de liberar a su tío secuestrado por Khotun y, por supuesto, acabar con aquellos que han invadido el país del sol naciente.

Aunque el eje central sea expulsar a los mongoles, Jin se enfrentará a un debate interno entre seguir apostando por la figura del guerrero tradicional japonés, sus valores y su educación a la hora de combatir, o amoldarse y abrir su mente a nuevas técnicas y formas de combate más típicas de la guerrilla para enfrentarse así a un enemigo que además de superarle ampliamente en combatientes, utiliza cualquier táctica que sea precisa con tal de alzarse con la victoria. En este sentido, su tío Shimura, señor de la isla, representa la figura del samurái que jamás se desviaría del camino y que prefiere morir por sus valores sin desviarse de la línea recta del bushido, mientras que Yuna, ladrona que salva a Jin de la muerte tras la batalla con los mongoles, representa ese primer acercamiento a otro tipo de mentalidad a la hora de combatir.

 

Samurái o Fantasma, tú decides

Esta doble vertiente sobre la que pivota Jin, se materializa igualmente en su gameplay. A la hora de confrontar a mongoles y bandidos, uno puede optar por el camino del samurái o el camino del fantasma. El primero se centra en el combate cuerpo a cuerpo, los retos a duelo individual, la soltura al manejar la katana y desviar los ataques, etc. La segunda apuesta por el sigilo y las argucias, desde el uso de flechas o herramientas como bombas, kunais y demás, hasta los asesinatos por la espalda sin ningún tipo de contemplaciones. Ojo, que existan dos formas diferentes no quiere decir que estemos obligados a encasillarnos en una. Al liquidar enemigos y completar misiones se nos otorgan unos puntos de experiencia que pueden repartirse a gusto del jugador entre las diferentes habilidades, por lo que es completamente válido distribuirlas entre ambos.

Profundizando un poco más en el manejo de la katana, hay diferentes posturas a desbloquear conforme vamos observando y derrotando líderes mongoles. Estas posturas ayudan a que sea más sencillo quebrar la defensa de un adversario según el arma que porte para así desestabilizarlo y hacerlo más vulnerable. Dicho esto, es posible aprender pequeños combos mediante el uso de puntos de experiencia, siempre y cuando hayamos desbloqueado la postura. Igualmente, hay una serie de “ataques míticos” que se pueden conseguir mediante la realización de misiones secundarias concretas. Como veis, no todo puede desbloquearse mediante la experiencia atesorada en nuestra aventura.

Conforme nuestra leyenda vaya en aumento (gracias a la experiencia) seremos capaces de ampliar nuestro arsenal de útiles para combatir a los invasores. Desde carrillones de viento que al lanzarlos despistan mediante el sonido que emiten, hasta bombas o kunais. Todo vale si, lejos de ir de frente, deseamos pillar a todos desprevenidos para apuñalarles desde las sombras con nuestro tanto (una especie de daga que acompaña a la katana). Las hierbas altas ayudarán a nuestro propósito, al igual que el movernos entre los tejados y tras las barricadas y demás elementos que ofrezcan cierta seguridad a la hora de pasar inadvertido al ojo enemigo. A todo esto, el propio escenario ofrece en ocasiones diferentes opciones para despistar o asesinar en forma de avisperos, barriles de pólvora o, inclusive, las propias hierbas que usamos como escondite pueden arder fácilmente si disponemos de una flecha de fuego.

Si bien es cierto que las fórmulas utilizadas están lejos de inventar nada, puesto que muchos jugadores de Assassin’s Creed notarán cierta familiaridad al jugar a Ghost of Tsushima, lo implementado aquí se hace de forma correcta. Dicho esto, aconsejaría que si buscáis un mínimo reto, ajustéis vuestro periplo a la máxima dificultad permitida desde el principio, o si queréis familiarizaros primero con las mecánicas, lo hagáis pocas horas después. Los rivales no suelen ponerte en aprietos, al menos, no en su modo normal, por lo que como una experiencia de supervivencia de uno contra un ejército de proporciones bíblicas, gana mucho más en su modo difícil.

Si hay algo que se echa en falta rápidamente en el título de Sucker Punch, es la no implementación de una mecánica que permita fijar objetivos. Es habitual que si confrontamos frontalmente al enemigo o somos descubiertos por estos, vengan hacia nosotros 3 o 4 mongoles si no más. No poder fijar hace las cosas más complicadas, puesto que solamente te queda depender de girar constantemente la cámara, haciendo de todo este proceso algo más tosco de lo que podría haber sido, ya que al girar de un lado a otro la cámara puede descontrolarse un poco.

 

Tsushima, una isla hermosa y entretenida

A los objetivos principales se le suman una serie de tareas secundarias en los que tocará echar una mano a los habitantes de Tsushima. Si bien es cierto que generalmente se reducen a seguir algunas huellas por los senderos, asesinar mongoles/bandidos, liberar rehenes y poca cosa más, no se convierten en algo excesivamente tedioso por la repetitividad, en parte, por las propias historias que hay tras estas y por su desarrollo. Además, nunca está de más granjearse una recompensa en forma de materiales para mejorar nuestro armamento, armadura o herramientas.

Entre esta serie de misiones opcionales, hay unas relacionadas con un músico que son especialmente relevantes por lo que estas desbloquean, desde acciones especiales con la katana hasta armaduras. Generalmente suelen dar más juego que las normales y no es raro que terminen derivando en una pelea contra un “jefe”, por llamarlos de alguna forma. En estos combates te enfrentas cara a cara a un enemigo con una barra de vida superior a la media, en un espacio circular donde tu única arma es tu fiel katana, convirtiéndose así en algo mucho más técnico dentro del juego, al demandar del jugador esquives, paradas y demás si desea alzarse con la victoria.

La isla de Tsushima no es solamente espectacular en los parajes que ofrece, sino que también, está en términos generales bastante viva. Es un temor compartidos por muchos jugadores al tener frente a sí un enorme mundo abierto, pero entre campamentos mongoles, granjas sitiadas por bandidos, madrigueras de zorros que nos guían a altares, templos en hermosos parajes que visitar para recibir las bendiciones de los kamis, aguas termales, puntos de composición de haikus o zonas de entrenamiento para el corte de bambú, hay un surtido importante. Asimismo, es común toparse con bandidos robando por los caminos, patrullas de mongoles secuestrando a aldeanos, o animales salvajes cuya piel es muy cotizada, entre otras cosas.

Recorrer cada rincón a lomos de nuestro caballo es una experiencia placentera y muy gratificante, puesto que la comunión entre el viento, la hierba, la gran cantidad de colorida y variada vegetación, adornada con otros tantos elementos, son dignos de ver y elogiar. Diría sin miedo a equivocarme que Ghost of Tsushima, es posiblemente la obra más hermosa en términos visuales de todo el catálogo de PlayStation 4, al menos en cuanto a belleza de su mundo abierto se refiere. No obstante, incluso así, el juego se las ingenia para recordarte que pese a ello, estás viviendo una invasión, una guerra a gran escala que se está cobrando vidas a diario. En el esplender de su conjunto, no faltan cadáveres por el camino, edificios derruidos o calcinados, carretas con jaulas para personas, etc. Sin duda, esta es una obra de contrastes, donde incluso en esta situación, quiere ofrecerte algo de belleza en la posibilidad de sentarte a recitar un haiku improvisado mientras te centras en aquello que te rodea.

 

Viviendo el auténtico cine de samuráis

Además, si sois aficionados a la filmografía de Akira Kurosawa, el legendario cineasta nipón que puso sobre el tablero de los premios internacionales de cine a las películas de su tierra, estáis de enhorabuena, puesto que el título cuenta con un “modo Kurosawa” que te permite vivir la aventura de Jin en blanco y negro. Por supuesto, no falta a su cita el modo foto, para que aquellos que deseen realizar capturas (es decir, prácticamente cada pocos minutos) puedan utilizar diversas opciones para realizarlas sacándoles un mayor partido.

La banda sonora está compuesta por dos veteranos de la industria del cine que han trabajado en una buena cantidad de películas, Ilan Eshkeri y Shigeru Umebayashi. El resultado no podía ser mejor, hay una amplia variedad de temas que saben dar la guinda a cada momento, desde la tensión de las notas al enfrentarse a una pelea en solitario contra uno de los grandes enemigos del juego, hasta los temas vocales y mucho más relajados que suenan al componer un haiku. Para su creación se ha utilizado instrumentos japoneses tradicionales como el shamisen, el shakuhachi, la biwa, el koto o el tambor taiko.

El título dispone de voces en japonés, por lo que es la forma más recomendable de jugarlo. En cualquier caso, también lo tenéis doblado al español, por si así lo preferís. En cuanto a los efectos sonoros, cabe destacar que se ha realizado una gran labor con estos, desde el silbido del viento (que suena igualmente a través del auricular del Dualshock 4), hasta las tormentas, el discurrir del agua o el violento choque del acero al combatir, todo está bien integrado y es parte imprescindible de la experiencia audiovisual del juego.

 

Conclusión

Lo último de Sucker Punch es un fantástico broche de oro para lo que se antoja como el último exclusivo de PlayStation 4 gracias a un bellísimo y sobresaliente mundo abierto, que se acompaña de una propuesta jugable que si bien no inventa nada, consigue entretener durante el tiempo que dura nuestra lucha por expulsar a los invasores mongoles de Tsushima.

La historia no es especialmente brillante, no obstante, el reflejo del mundo samurái y de sus códigos y valores se luce con gallardía. La presentación en su conjunto es espectacular, enamorándose uno fácilmente tanto de su mundo como de su música. Sorprende de sobremanera la fluidez del juego con semejante mundo abierto, y más todavía el hecho de poder guardar la partida y hacer viajes rápidos entre distintas zonas en apenas 5-6 segundos, al menos en PlayStation 4 Pro, que es donde he jugado para la realización de este texto. Si sois aficionados al Japón feudal, la historia y por supuesto, lo que rodea a la figura del guerrero más famoso de Japón, no lo dudéis, esto es para vosotros.

9
Imprescindible
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Sinopsis
A finales del siglo XIII, el imperio mongol ha acabado con naciones enteras en su campaña de conquista del este. La isla de Tsushima es todo lo que queda entre el Japón continental y un enorme flota de invasión mongola liderada por el despiadado e ingenioso general Khotun Khan.Mientras la isla arde tras la primera oleada de asalto de los mongoles, el guerrero samurái Jin Sakai emerge como uno de los últimos supervivientes de su clan. Está decidido a hacer lo que sea necesario y a cualquier precio para proteger a su gente y recuperar su hogar. Debe desprenderse de las tradiciones que lo han formado como guerrero para forjar un nuevo camino, el camino del Fantasma, y librar una guerra poco convencional por la libertad de Tsushima.
Pros
La mezcla entre el combate samurái y fantasma ofrece un interesante abanico de opciones
Muy solvente en lo técnico y con unos tiempos de carga que sorprenden
Espectacular en la puesta en escena, tanto en lo gráfico como en lo sonoro
Se agradece la inclusión del Modo Kurosawa y sobretodo, el más que necesario doblaje en japonés
Contras
La historia se antoja ciertamente predecible
Jugablemente se aferra a mecánicas ya conocidas sin aportar nada propio
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