[Análisis] Magna Roma

TIEMPO DE JUEGO
30-90 minutos
EDAD
12+
EDITORIAL
Bumble3ee Interactive
LANZAMIENTO
Noviembre de 2022
NÚMERO DE JUGADORES
1-4
DISEÑADOR
Matteo De Nardis
GÉNERO
Colocación de losetas
A mediados de febrero del pasado año, compartíamos con vosotros la noticia de que Bumble3ee Interactive, compañía conocida por estos lares por su labor como distribuidora de diversos videojuegos de Team 17 (Thymesia, Worms: Rumble o Overcooked!) e Idea Factory (Neptunia ReVerse, Mary Skelter: Finale o diversos otome como Olympia Soirée o Cupid Parasite), entre otras empresas, ampliaba sus horizontes pasando también a introducirse en el mundo de la publicación de juegos de mesa. Desde aquel día, en GaminGuardian hemos dado cabida a cada noticia que ha ido apareciendo en relación con sus andaduras y, por supuesto, hemos tenido la oportunidad de hablaros en profundidad de sus diversos lanzamientos a través de nuestras reseñas. Hoy, una vez más, estamos aquí para hablaros largo y tendido de uno de sus últimos lanzamientos, Magna Roma, el juego que Archona Games llevó a Kickstarter y que, tras una exitosa campaña, fue abrazado también por Bumble3ee Interactive, quien se encargaría de la localización y distribución del juego en nuestro país.

En Magna Roma tendremos que construir nuestra ciudad y llevarla a lo más alto mientras colocamos losetas de la forma más estratégica posible y ganamos a nuestros rivales. Este juego es el primero, esperamos que de muchos, de su autor, Matteo De Nardis, y cuenta con ilustraciones de Jose David Lanza Cebrian, uno de los dos artistas encargados, entre otros, del diseño de Campeones de Midgar. ¿Queréis saber más sobre esta interesante propuesta de construcción de ciudades en la Antigua Roma? Un juego que, por temática, seguramente recordará a más de uno a grandes clásicos como Carpe Diem o el Foro de Trajano… ¿Qué tienen los juegos de construcción de ciudades que miran tanto a Roma? Bueno, sea como fuere, os cuento más en profundidad en las siguientes líneas. ¿Me acompañáis?

 

Componentes

Como ya habréis supuesto por el tipo de juego que es Magna Roma, su componente más numero son las losetas, especialmente las de ciudad, que son el motor que da vida a esta experiencia. Las losetas de ciudad difieren entre sí principalmente por ser de tres tipos diferentes; administrativas, culturales y residenciales. Asimismo, suele haber diversos iconos sobre ellas, como los de embellecimiento, que sirven para conseguir puntos al final de la partida siempre y cuando las cartas de provincia o las losetas de momento (construidas y conquistadas) puntúen por esos iconos. Igualmente, puede haber iconos de estrella, para avanzar en el tablero correspondiente, y por supuesto, los semisímbolos que darán vidilla a todo esto otorgándonos bonus a la hora de colocar losetas durante la partida. Por otro lado, están las losetas de ciudad inicial para los jugadores y por último, las losetas de monumento, con grandes edificios clásicos como el Panteón, el Senado o el Templo de Marte, entre otros. A modo de apunte para los interesados, la edición Deluxe del juego cambia añade unas bonitas miniaturas de estos monumentos.

Lo siguiente a destacar son los tableros, dos de ellos de mayor tamaño, dedicado el primero a ser el tablero de juego principal en el que se colocarán las losetas, además de servir para contar puntos (a doble cara, para 2-3 jugadores y otro lado para 4), y otro reservado específicamente para el modo de juego en solitario, que será el que sirva para sentar las bases de la ciudad para colocar las losetas. Asimismo, hay otros siete tableros más de menor tamaño, empezando por los cuatro tableros de control de ciudad para cada jugador, que varían únicamente en el color del tejado para distinguir el color asociada a cada uno, disponiendo de forma muy visual de lugares para colocar meeples y fichas; e igualmente, un tablero de panteón, un tablero de mercado y otro tablero militar, que sirven para avanzar nuestros contadores y obtener beneficios cuando así el juego lo demande durante la partida. Estos últimos están hermosamente decorados temáticamente, el militar con un casco, una armadura y una bandera; el panteón con columnas y una estatua de mármol (recordando así a un templo); y el de mercado, con gente yendo y viniendo en trasiego de compras.

Pasando al resto de componentes, se incluyen cincuenta meeples de ciudadano de color verde, treinta tokens de monedas y dieciséis de favor de los dioses, todos ellos en cartón. Siguiendo con el cartón, hay seis pequeños tokens de comercio de mercado y doce de objetivos para el modo solitario, además de cuatro marcadores de puntos de victoria, uno por jugador, que muestran los cincuenta puntos por un lado y los cien por otro, por si superamos dichas cifras. Cerrando este apartado y sin ánimo de extenderme mucho más, quedan los marcadores de madera para los jugadores, que se dividen entre cubos, discos y un cilindro; así como las siempre de agradecer cartas de ayuda para los jugadores, permitiendo así consultar fácilmente los bonus asociadas a cada uno de los símbolos al unir las losetas, las acciones opcionales, y en general, todo lo necesario para el desarrollo de la partida.

En cualquier caso y como siempre, os dejo una lista completa a modo de referencia para que sepáis qué vais a encontrar en el juego:

 

Sinopsis

El emperador romano te convoca para conocer sus grandes planes de expansión. ¡Quiere que fundes la próxima gran ciudad romana y traigas gloria al Imperio Romano!

¡Planifica cuidadosamente tu ciudad y conecte vecindarios de manera eficiente para obtener recursos valiosos! ¡Gasta monedas y emplea a la población para construir magníficos monumentos! ¡Usa legiones para conquistar tierras lejanas para el Emperador! ¡Produce lujos valiosos para sumar puntos! ¡Obtén la voluntad de los dioses y úsala para fortalecer tu ciudad! ¡La gloria está a tu alcance!

 

Preparación inicial

Coloca el tablero juego de losetas por la cara correspondiente (2-3 jugadores por un lado y 4 por el otro) en la mesa junto con los tableros militares, de mercado y de panteón. Cada jugador coge su ficha de centro de ciudad inicial junto con los componentes del mismo color, amén del correspondiente tablero de control de ciudad y la carta de ayuda, por si fuese necesaria. A continuación, se coloca un marcador del color de cada jugador presente en cada uno de los espacios iniciales en cada tablero.

El siguiente paso, será barajar las losetas de los monumentos para colocarlas en la parte baja del tablero principal y revelar los tres primeros monumentos. En el tablero militar, se han de colocar colocar tres cartas de provincia. Pasando al tablero de mercado, también hay que colocar tokens de comercio aleatorios en los correspondientes espacios. Luego baraja todas las losetas de ciudad y haz dos o tres montones al alcance de cada jugador. Revela ocho losetas boca arriba y colócalas en un círculo alrededor del tablero principal de losetas y puntos. Ahora, una vez escogido el jugador inicial, este puede elegir colocar su marcador cilíndrico sobre la loseta que quiera para comenzar la partida. Cuando todos los jugadores hayan hecho lo mismo, el último jugador que haya elegido puede comenzar la partida.

 

¡Construye la mejor ciudad de toda Roma!

Matteo De Nardis decidió apostar por la mecánica de colocación de losetas como el concepto central de su primer juego de mesa. En torno a esta idea principal giran el drafting (elección entre una serie de elementos, para el que no esté familiarizado con el concepto) y la gestión de recursos. El objetivo es que los jugadores construyan sus ciudades y ganen puntos mediante esta serie de mecánicas. La ciudad comienza a desarrollarse desde la loseta inicial de cada jugador y continúa expandiéndose sin sobrepasar nunca la cuadrícula de 5×5. A modo de resumen de lo que sería un turno completo en Magna Roma, los pasos a seguir serían coger la loseta sobre la que hemos posicionado nuestro marcador cilíndrico, colocarla junto a una de nuestras losetas en la cuadrícula, activar su efecto y cobrar el beneficio en base al símbolo formado, realizar una acción opcional siempre que sea posible y nos interese, y por último, terminar nuestro turno seleccionando la siguiente ficha que queremos usar en la siguiente ronda, teniendo presente las propias limitaciones de movimiento que el juego te impone.

Así pues, en tu turno, debes tomar la loseta de ciudad que hayas elegido con tu marcador al final de tu turno. Si la loseta tiene una estrella, avanzas el marcador en el color correcto en tu tablero de jugador. Las losetas de ciudad tienen una estrella, dos o ninguna y, por supuesto, a más estrellas menos opciones de símbolos a la hora de colocarla en la ciudad, compensando así que si decidas avanzar con las estrellas, tengas luego más complicaciones para conseguir bonificaciones por falta de símbolos al unir losetas. El caso, es que si te encuentras con una bonificación al avanzar con dicha estrella, puedes cobrarla inmediatamente. Si esta bonificación se distribuye entre dos tracks a la vez, debes pasar el icono con ambos colores para reclamar la recompensa. Ahora puedes colocar la loseta en tu ciudad, intentando hacer coincidir tantos iconos como puedas mientras colocas el mosaico. Hay seis símbolos posibles en el juego, cada uno lleva asociado una acción diferente y genera varios recursos. Desde monedas, ciudadanos o puntos de victoria, hasta movimientos en los diferentes tableros. Asimismo, si haces coincidir un icono con dos colores diferentes, obtienes el beneficio más pequeño (estos vienen recogidos en la hoja de ayuda), pero si logras hacer coincidir un icono con los mismos colores, como por ejemplo con dos losetas residenciales grises, recibirás la recompensa mayor. Con diferentes secciones en las que avanzar entre nuestro tablero personal y el resto, habrá bastantes cosas a tener en cuenta a la hora de decantarnos por unas u otras losetas en cada momento. Algunos recursos contribuyen a la puntuación final del juego, mientras que otros solo son útiles durante el desarrollo de la partida.

Si bien es obligatorio colocar una loseta de ciudad en tu turno, existen también algunas acciones opcionales que puedes realizar en cada turno (solamente una por turno). La primera de ellas es comprar una loseta de monumento haciendo uso de tus monedas para, una vez que finalice la partida, conseguir unos cuantos puntos extra al final, siempre y cuando cumplamos con las condiciones impuestas de población en cada momento, por lo que los ciudadanos son también un recurso muy valioso y necesario para explotar estas losetas de monumento. Dicho esto, su construcción se realiza teniendo en cuenta que deben colocarse siempre en la intersección de cuatro losetas de ciudad (a excepción del foro, que es especial). La segunda permite enviar a tus legiones a conquistar provincias, lo que se traduce en colocar uno de tus marcadores en cada provincia a costa de pagar los puntos necesarios del dentro del tablero militar bajando nuestro marcador particular. De nuevo, esto volverá a granjearnos unos cuantos puntos de victoria al final de la partida de forma similar a los monumentos. Como tercera y última opción, es posible utilizar una ficha de favor de los dioses (previamente conseguida en el tablero de panteón) sobre una de nuestras losetas, volviendo así a conseguir las bonificaciones de cada uno de los símbolos unidos a la loseta elegida, por lo que si somos inteligentes, esto supone fácilmente un bonus de tres o cuatro recompensas de símbolos a la vez, algo nada desdeñable.

Hablando un poco sobre los tableros, es importante señalar que los tableros de control de ciudad (el del jugador) y el de mercado están íntimamente ligados entre sí, pues es preciso avanzar ambos para intentar conseguir la máxima cantidad de puntos al final del juego. Las estrellas de las losetas de ciudad permiten avanzar en nuestros propios tracks de los sectores administrativo, cultural y residencial, mientras que el tablero el tablero de mercado multiplicará el número más bajo de estos tracks de nuestro tablero, por el valor más alto que hayamos logrado en el de mercado, por lo que centrarse en maximizar un único sector es contraproducente a la larga. Dicho esto, este tablero también permite intercambiar recursos excedentes con otros que consideremos importantes. El tablero militar ya está prácticamente explicado en la acción adicional del párrafo anterior, pero es básicamente avanzar en este para intercambiar esos puntos de legión por conquistas de provincias que, al final, puntuarán multiplicando nuestra posición en estas con los diferentes iconos que solicite cada una de las cartas. Como colofón está el tablero de panteón, algo más complejo que sus compañeros ya que ofrece dos formas de acercamiento. Al avanzar, se consiguen fichas de favor de los dioses que, como ya comentaba antes, pueden utilizarse como acción opcional para volver a generar recursos, o bien acumularse para ganar puntos al final de la partida, puesto que cada una de estas fichas no utilizadas multiplicará su valor en base a nuestro avance en el tablero de panteón. ¿Prefieres recursos o puntos? De ti dependerá la decisión.

Al final del turno, debes elegir colocar tu marcador sobre una nueva loseta de ciudad que esté, como máximo, a dos espacios de distancia de tu posición actual hacia uno u otro lado. No se puede escoger una loseta que ya esté ocupada por el marcador de otro jugador, pero es posible saltar sobre ese marcador para pasar a la siguiente loseta de ciudad. Una vez que te hayas posicionado sobre la loseta, habrá que reemplazar la que hayamos utilizado ese turno con otra del montón, con afán de que independientemente de quién sea el siguiente jugador, siempre tenga la misma cantidad de losetas sobre el tablero principal y por ende, las mismas opciones para elegir. La partida terminará cuando cada jugador haya colocado sus veinticinco losetas de ciudad completando así su cuadrícula particular de ciudad de 5×5, pasando luego a la puntuación final.

 

Puntuación

Hay varias cosas a puntuar, así que poquito a poquito y sin prisas. Para puntuar el tablero de mercado, echa un vistazo a tu tablero personal y comprueba qué track has avanzado menos. A continuación, mira el número de debajo del marcador de ese color y multiplícalo por el número en el que ha quedado tu ficha en el tablero de mercado. Pasando al tablero de panteón, recibes una cierta cantidad de puntos por cada ficha de favor de los dioses que no hayas gastado, dependiendo de dónde haya terminado tu marcador. Igualmente, hay que contar las puntuaciones de los monumentos que has construido (siempre y cuando hayas cumplido la cuota de ciudadanos), y haz lo propio con las cartas de provincia que conquistaste en el tablero militar. Todo esto, junto con los puntos de victoria que hayas podido acumular durante la partida, es tu puntuación final. El jugador con más puntos de victoria gana el juego.

 

Variante en solitario

Para los que disfrutan de las partidas en solitario, os interesará saber que Magna Roma incluye una variante de juego en solitario. Haciendo uso de algunos extras, como el tablero del modo solitario y las fichas de objetivo para el mismo modo, se añaden una serie de hándicaps en dicho tablero que será el que siente los cimientos de nuestra ciudad y, a la vez, mediante la colocación de esas fichas a su alrededor, condicionará nuestra forma de colocar las losetas de ciudad si queremos exprimir al máximo los puntos de victoria. Así pues, en base al nivel de complejidad que deseemos se colocarán cuatro fichas de objetivo en los espacios laterales del tablero que, en caso de cumplirse, otorgarán unos puntos extra.

Por otro lado, en el tablero principal únicamente se colocarán tres losetas de ciudad y, una vez escogida y colocada una, se retirarán todas y se repondrán tres nuevas losetas. Otro cambio se produce en el tablero militar, que añadirá unos marcadores de jugador en las tres provincias que harán las veces de automa, cerrando algunas posiciones. Al final de la partida, se realiza un recuento de puntos normal, sumando los que se hayan conseguido por cada objetivo logrado. ¿Serás capaz de superar los cien puntos y obtener el título de César? Toda una proeza que pondría tus habilidades a rivalizar contra las del propio emperador.

 

Escalabilidad

Magna Roma es uno de esos juegos de mesa que, por sus características, funciona bien a cualquier número de jugadores. Hay que partir de la base de que, a fin de cuentas, la interacción entre jugadores es nula, más allá de que al coger una loseta de ciudad concreta le impidas a otro jugador conseguirla, pero siempre que se quita una loseta del tablero se repone con otra antes del turno del siguiente jugador, por lo que siempre habrá disponible el máximo número de losetas para cada jugador, por lo que tampoco es que esto suponga una molestia, a fin de cuentas se juega con ocho o diez losetas sobre el tablero principal (dependiendo del número de jugadores). Lo único en lo que quizás pueda notarse un poco más el número de jugadores, es en el tablero militar, ya que independientemente de si juegan dos o cuatro, siempre habrá tres provincias a conquistar, por lo que posiblemente en una partida a cuatro la lucha pueda estar un poco más reñida en esta tablero y las puntuaciones finales puedan ser algo menores en comparación con una cómoda partida a dos jugadores, pero al final, cada jugador plantea la partida de forma diferente, por lo que puede que la carta de provincia que interese mucho a otro, sea una pérdida de tiempo y recursos para otro. En resumen, Magna Roma es divertido se juegue como se juegue.

 

Conclusión

Magna Roma es, hasta el momento de escribir esto, el título del catálogo de Bumble3ee Interactive que mas he disfrutado. Estamos ante un juego estratégico de colocación de losetas de ciudades en el que debes crear la mejor ciudad posible, un juego sencillo desde fuera pero que tiene múltiples capas de proceso de toma de decisiones en su interior. Magna Roma ha demostrado ser un juego divertido, pero también muy desafiante, ya en base a las muchas opciones que ofrece, permite que cada uno pueda diseñar su propia estrategia para encarar cada partida. Por supuesto, el factor suerte también está presente, independientemente de cómo intentes gestionar todo, especialmente cerca del final, cuando los espacios de tu ciudad ya se cuentan con los dedos de una mano. Pero incluso con tantas formas de ganar puntos, la experiencia ha demostrado ser muy equilibrado. En conclusión, ¿recomendaría Magna Roma a cualquiera que disfrute de los juegos de mesa? Rotundamente sí.

Por todo lo expuesto, desde aquí otorgamos un Meeple Zafiro /Meeple Mago a Magna Roma.

(Si queréis conocer nuestra forma de valorar juegos de mesa, os dejamos aquí un enlace a nuestra política de reviews para comprender nuestro sencillo sistema de meeples)