Fecha de Lanzamiento
17/09/2020
DISTRIBUIDORA
Hinterland Games
PLATAFORMAS
PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC
VERSIÓN ANALIZADA
Nintendo Switch
Soy un gran aficionado a los juegos de supervivencia y no, no me refiero a los survival horror, que también, sino a estos que ponen al jugador en el papel de un superviviente en un mundo postapocalíptico hostil que ha visto en gran medida mermado el número de seres humanos. Ya sabéis, la exploración de las ruinas de ciudades decadentes, la incesante búsqueda de provisiones y demás útiles necesarios para subsistir un día más, defendernos y, en la medida de lo posible, mejorar nuestra calidad de vida. Cierto es que generalmente esto suele ir acompañado de un evento devastador que suele traer asociada la aparición de zombis (Days Gone o State of Decay) o, si miramos a Fallout, aberraciones mutantes. El título del que hoy os hablo, The Long Dark, rompe con todo esto para ofrecer una experiencia en la que nuestros principal escollo será la Madre Naturaleza materializada en forma de inclemencias temporales y animales salvajes, siendo esto un elemento diferenciador por parte de Hinterland Games en comparación con la mayoría de las obras del mercado que buscan este tipo de enfoque y, en términos generales, una de las mejores experiencias de supervivencia dentro del mundillo.

 

Sobreviviendo a los designios de la Madre Naturaleza

The Long Dark tiene un “modo campaña” llamado Wintermute, aunque este es solamente una opción entre otras tantas y, por su naturaleza, puede servir de tutorial (puesto que no hay ninguno) para que, una vez que consigamos algo más de soltura y tengamos claro qué tipo de necesidades hay que cubrir, los posibles objetos que uno puede encontrar e incluso fabricar, así como otras nociones básicas de supervivencia, pueda dar el salto con cierta seguridad al Modo Supervivencia y el Modo Desafíos.

Wintermute se divide en varios episodios que pueden completarse en unas 15-20 horas de juego aproximadamente. En este, tomamos el rol de Will Mackenzie, un piloto de avión que un día recibe la visita de Astrid Greenwood, su ex-mujer, que busca que este la lleve con su avioneta a un pueblo remoto de una isla donde uno de sus pacientes espera tratamiento (ella es médico). Como esto es un juego de supervivencia, el viaje no iba a reducirse a simplemente admirar del paisaje desde las alturas, por lo que el aparato se estrella en las gélidas tierras del norte de Canadá y la pareja queda separada tras el impacto. Will decide avanzar para aferrarse a una complicada lucha por su vida mientras busca a Astrid o, en su defecto, a algunos habitantes de la zona que puedan ayudarle a dar con su paradero, alcanzando así el pueblo de Milton, donde descubrirá que todo esto que está viviendo es más complejo de lo que parece… una tormenta geomagnética ha inutilizado todos los aparatos electrónicos y ha condenado a la humanidad a subsistir en una especie de nueva Edad de Hielo. En esta modalidad, la muerte no es permanente y hay varios autoguardos, por lo que si el protagonista desfallece y cae, no hay ningún problema (por eso apuntaba a su utilidad como “tutorial”).

Pese a que haya diferentes modos de afrontar los retos de The Long Dark, en el fondo la supervivencia va a ser nuestra meta final, puesto que de otra forma sería impensable cumplir los objetivos que se nos puedan marcar. Hay que tener siempre presentes cuatro necesidades básicas que hay que suplir de forma más o menos constante si queremos vivir otro día más, a saber: hambre, deshidratación, fatiga e hipotermia. Rebuscar provisiones dentro de casas de madera abandonadas, gasolineras, o incluso en las guanteras de los coches, va a ser el pan nuestro de cada día. Cualquier cosa es útil, desde unos calcetines sudados usados hasta la saciedad, hasta una lata de refresco de naranja o una bolsa de patatas con ketchup pasadas de fecha, puesto que ya sabéis que lo que no mata engorda. Hay muchas formas de abordar los diferentes problemas, desde alimentarnos con latas de conservas o barritas, hasta cazar conejos lanzándoles piedras o mediante la fabricación de trampas, a otros animales más grandes y feroces como osos (siempre que dispongamos de un arma, claro está), sin olvidarnos de la posibilidad de pescar, por ejemplo. Con la bebida, más de lo mismo, puesto que no siempre vamos a tener un refresco o una botella de agua mineral a mano, pero si encendemos una hoguera, siempre nos quedará la opción de calentar nieve y derretirla, purificar agua que hayamos extraído de la cisterna de un retrete, o incluso, si hemos dado con una lata de café o unos sobre de té, prepararnos una reconfortante taza caliente que además de calmar la sed, contribuya a que el personaje entre en calor.

The Long Dark es muy inteligente a la hora de colocar recursos repartidos por el mapeado, obligándonos a viajar constantemente en busca de un nuevo hogar temporal, no permitiendo que el jugador se acomode a vivir en esa cabaña que ha encontrado tras un duro periplo durante más de 2-3 días, puesto que si bien es altamente revitalizador saber que cuentas con cuatro paredes y un techo en conjunto con una cama de verdad y una estufa de leña, poco puedes aferrarte a estos lujos mundanos cuando no hay comida o agua en los alrededores y las reservas escasean. Así pues, consigue reforzar esa sensación de supervivencia y de descubrimiento que transmite tan bien, a la par que nos pone contra las cuerdas enfrentándonos a enormes ventiscas que no tardan en hacer buena cuenta de nuestra barra de calor corporal, a la par que nos insta a evitar en la medida de lo posible las manadas de lobos y los enormes osos que pululan por esas tierras nevadas y que supondrían fácilmente un Game Over para un jugador sin armas que le ayuden a defenderse, o que contase únicamente con un par de balas en un rifle para derribar a tres lobos. A modo de consejo, tened siempre a mano una bengala, el fuego no suele gustar a las bestias y puede suponer la diferencia entre ser devorado o no.

Si somos incapaces de suplir todas las carencias del personaje o incluso si nos atacan, posiblemente contraigamos alguna enfermedad o seamos heridos, por lo que es importante disponer de algunas vendas y medicamentos en el inventario. Por otro lado, se pueden elaborar diversos objetos, además de zurcir la ropa que esté en mal estado o romper objetos como mesas o cajas para extraer madera. Ojo, el inventario tiene un límite y superarlo puede hacer que contraigamos una lesión muscular, por lo que tampoco intentéis cargar con nada que no sea absolutamente vital.

Volviendo a los modos de juego, el Modo Supervivencia es básicamente lo que su nombre indica, sobrevivir el máximo número posible de días sin más metas que esa misma. Por otro lado, el Modo Desafíos propone diferentes objetivos a cumplir, como por ejemplo, pasar un número concreto de días en diferentes ubicaciones. Por supuesto, en estas modalidades hay permadeath, por lo que hay que tener un extra de cuidado y de planificación. Por último, os interesará saber que la obra de Hinterland Games deja a elección del usuario diferentes tipos de dificultades para que cada cual ajuste el desafío a sus propios intereses.

 

Un buen port, pero mejor en portátil

Aunque esto no sorprenderá a nadie, han sido necesarias ciertas concesiones gráficas a la hora de realizar el port a Nintendo Switch, que dicho sea de paso, se dejan notar mucho más a la hora de pasar a la pantalla de televisión, por lo que mi consejo es que juguéis en modo portátil. Lo bueno, es que gracias a su apartado artístico estilizado que tiende al dibujo animado, similar a Firewatch o muchas de las obras de Telltale, mantiene el tipo mucho mejor que otros ports. Como resultado, la caída en la resolución de la textura no es muy notable. El único elemento visual realmente desagradable es la cantidad de bordes dentados y algunas texturas concretas, pero esto solamente se nota en el modo Dock. Igualmente, el título se mantiene estable en cuanto a velocidad de fotogramas, aunque las pantallas de carga son algo más lentas que en el resto de las plataformas.

El nivel de tensión que puede crear The Long Dark con el uso de su estilo artístico y diseño de sonido, es a veces insuperable. Y en muchos sentidos, es un mejor juego de terror que muchos de los walking simulator que apuestan todo a los jump scares. La obra hace uso del entorno en su conjunto como un dispositivo de tensión narrativa, en lugar de utilizar ayudas visuales exageradas y efectos sonoros excesivamente ruidosos que busquen nuestro sobresalto.

 

Conclusión

The Long Dark es fácilmente uno de los títulos de supervivencia más interesantes del mercado, por lo que si disfrutáis con este tipo de propuestas, no lo dudéis, ya que es una obra sólida que proporciona una experiencia tensa, implacable, pero totalmente memorable. Además, el port a Switch salva bastante bien el tipo pese a las concesiones gráficas necesarias para su realización.

8
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Sinopsis
Luces brillantes relampaguean en el cielo nocturno. El viento sopla furibundo fuera de tu modesta cabaña de madera. Un lobo aúlla en la distancia. Echas un vistazo a las escasas provisiones de tu mochila, y añoras los días antes del misterioso apagón. ¿Te crees capaz de sobrevivir?
Pros
Una de las experiencias de supervivencia más interesantes del mercado
Es inteligente a la hora de colocar recursos, evitando que el jugador se acomode y se exponga constantemente al peligro
Tres modos de juego que pueden darnos muchas horas de entretenimiento
Contras
Algunos sacrificios gráficos que se dejan notar más en modo TV
Los tiempos de carga son un poco más largos que en otras versiones
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